Not seeing a Scroll to Top Button? Go to our FAQ page for more info. Qué ignorita más bonita. Relatos, literatura y filosofía

30 de junio de 2016

Vacaciones de verano


Queridos amigos y amigas: me voy a tomar un descanso. Pensaba coger solo el mes de agosto pero me veo ya sin fuerzas. Comencé el blog en abril del año pasado y he estado a entrada semanal, más o menos. En un principio publicaba con frecuencia, pero luego lo espacié para no estresarme, no redactar vaciedades ni abusar de la buena voluntad de los seguidores. Sería vanidosa si creyera que todo lo que escribo pueden seguirlo los lectores como si yo fuera un mesías o la tía más inteligente del mundo con cosas importantísimas que exponer siempre.

27 de junio de 2016

Advertir o informar: ¿Queísmo o dequeísmo? (Aprendo Lengua)

Imagen creada para ilustrar un artículo sobre dequeísmo y queísmo en advertir e informar
Me preocupa la Lengua española. Porque cometo fallos y porque escribo. Y lo lógico y deseable es que me preocupe, claro que sí, pero no que cometa errores.

En Facebook (lo expliqué en la página que creé para alojar todas las entradas de ese tipo) tenía un grupo que pretendía alimentar con dudas y cuestiones lingüísticas, pero ese grupo no prosperó. Éramos muy poquitos y como quizá no tenían mis preocupaciones, no se generaba debate. Ojalá aquí surja o como mínimo, ayude a alguien y a mí también. Y si no surge nada, no importa, pues sirve para aclararme.

20 de junio de 2016

Relato: Como una destiladera

Este relato trata del amor, del matrimonio, del rencor o del perdón no resuelto. Se ambienta en un bar con parral incluido, donde una destiladera canaria ocupa un lugar simbólico. 


Foto artísitca de una destiladera canaria
Íbamos con frecuencia a cenar allí. Era un restaurante modesto, en realidad un bodegón, cuya cocina se basaba en cinco o seis platos, pero con la garantía de que eran frescos; además, ofrecía buen vino servido en el patio y debajo del parral. En la esquina de aquel, en un brasero de obra a modo de chimenea, solía tostarse a fuego lento un costillar que inundaba de su olor toda la casa y la huerta que la rodeaba. Hasta la calle llegaba el aroma. Parecía un grato espectáculo, estimulante del apetito, contemplar cómo el dueño, Roberto, daba vuelta a la carne entregado a la tarea, con el vasito de vino al lado y del que de vez en cuando se echaba un sorbo. Nos agradaba y animaba verlo. Hasta ansiábamos ser bodegueros en aquellos momentos.
El restaurante, o la casa, dado que servía de vivienda, albergaba en el interior una sala mayor, con capacidad para más comensales; nosotros preferíamos sentarnos fuera. Incluso en invierno resultaba soportable el sitio; las noches frías se calentaban al hogar de la estufa que creaba el asador debajo del emparrado.

12 de junio de 2016

Relato: La casa de la bruja o el espíritu inquieto del brujo


Este relato es un sencillo cuento de hadas (o de brujas) que escribí con la intención de ponerle un texto amable a una serie de fotos que saqué y modifiqué de una preciosa casona, situada en La Orotava (Tenerife). Así comienza:

Foto de la Casa de doña Chana. en La Orotava

I

En una casa de cuento vivía una bruja de cuento (sí, una bruja que practicaba la magia con excelentes resultados entre los vecinos, quienes, a hurtadillas, iban a solicitar sus servicios en cada cambio de estación).  En la época en la que comienza a narrarse su leyenda no vivía sola. La acompañaba su marido, quien la adiestró en la preparación de todos los bebedizos y conjuros.

5 de junio de 2016

Anne Tyler y sus obras: Ejercicios respiratorios y Cuando éramos mayores

Esta entrada trata sobre Anne Tyler y su obra. La información la ha sacado de dos entrevistas que concedió hace unos pocos años y que he intentado transcribir a mi modo. También haré unas breves reseñas sobre dos novelas de reciente lectura: Cuando éramos mayores y Ejercicios respiratorios.

Apuntes biográficos

Foto enmarcada de Anne Tyler
Fotografía original del Sunday Times
Supongo que a todos nos pasará, que miramos cierto rostro y por él ya nos cae bien la persona. Sé que esto es un engaño, que nuestro cerebro está configurado para que determinadas caras (de barbillas y narices pequeñas y ojos grandes, por ejemplo) nos despierten sentimientos positivos. Como también sé, mal que nos pese, que la belleza juega un punto a favor. Un psicópata blanco de rostro aniñado es más fácil que salga declarado inocente en un juicio que otro moreno de cara angulosa. Como tampoco me creo que los ojos sean el espejo de ningún alma (no hay nada más pernicioso que el tópico que se repite a tontas y a locas: uno lo inventó y la manada lo siguió). Sin embargo, sí pienso que el resentimiento, las inquinas o el daño padecido pueden cincelar la expresión hacia la dureza o, por el contrario, la seguridad y el reconocimiento del valor propio hacia otra más diáfana. Y a esta mujer le veo franqueza. Evidentemente, no la conozco y quizá me equivoque. Su pelo entre canoso y rubio, su amplia sonrisa, su gesto abierto me despiertan simpatía. Los entrevistadores comienzan su descripción diciendo de ella que es alta, delgada y elegante, receptiva y amable.

27 de mayo de 2016

Fotos y enlace a relatos, mayo 2016. (Imágenes y texto)

En esta publicación se alternan fotos y algunos relatos que publiqué en su momento para acompañarlas. No saqué la fotografía para ilustrar el cuento. En estos casos fue al revés, primero la imagen y después el texto. La muestra está centrada en varias temáticas: Icod de los Vinos, unos ramos de flores (seleccioné dos), el Auditorio de Tenerife, unos juguetes que andan por casa, y el paisaje del parque rural de Teno.  


Sé que no son gran cosa, que en fotografía hay maravillas por ahí, en todos lados, pero esto es como el hijo o la hija pequeña que todavía no camina, y estoy ayudando a que se valga correctamente por sí misma; le aplaudo, pues, cada avance.No son ilustraciones nuevas pero quise reunirlas aquí. Espero que les guste la combinación de ambos.

Fotografía trabajada sobre una jardinera en la plaza de Icod de los Vinos (Tenerife)

Un sábado precioso fuimos a Icod, a su plaza. Por suerte casi todos mis sábados son buenos, o será que me conformo en salir con la familia a comer una viejita (pescado que se prepara de modo insuperable en el mejor restaurante de pescado fresco de Tenerife: El drago, en el Guincho), un pulpo guisado y unos cuantos vasitos de vino blanco. Esto me hace feliz.