Not seeing a Scroll to Top Button? Go to our FAQ page for more info. Qué ignorita más bonita. Relatos, fotografía y filosofía.: Celebraciones varias (Reflexiones)

25 de abril de 2015

Celebraciones varias (Reflexiones)


Murales

     Este jueves se celebró en mi instituto el día del libro. Suelo ser muy escéptica con este tipo de actos porque desconfío muchísimo de los beneficios culturales que le procurarán a  mis alumnos. Ese día  se acortó en cinco minutos cada sesión de clase para ganarle media hora más al recreo y poder hacer el acto correspondiente con motivo de la celebración del día del libro. Como cada año, se nombró a Cervantes  y a Shakespeare y esta vez también a Günter  Grass y Eduardo Galeano. Se les quiso hacer un pequeño homenaje con motivo de sus muertes recientes. Se leyeron frases de ambos y entre esto y una breve visión en diapositivas de la obra de una ilustradora local se cumplió con el acto. Luego ya en clase, a la siguiente  hora, le pregunté a los alumnos -es verdad, con malicia- que de qué autores se habían leído los fragmentos. Pues ni idea. A uno le sonaba que el nombre de uno de los autores era Enrique o algo así.
   
     Siempre me han parecido estas celebraciones actos  superficiales: el día contra la violencia de género; el día de la Paz; el día de la alimentación; el día de Canarias... Se llenan los institutos de pancartas  conmemorativas y nos da la falsa sensación de que "algo se mueve" culturalmente y de que en los alumnos se está creando conciencia moral. Pero no es cierto; generalmente ese día no contribuye a nada a nivel profundo. Son actos que como distracción van bien o  como excusa para sentir que un aire cultural-o ético- se ha respirado en el hall o en el salón de actos. También sirve para tranquilizar la conciencia de las autoridades académicas que, a través de los equipos directivos, promocionan estos días, para que todos nos creamos -ellos los primeros- que estamos formando transversalmente a nuestros alumnos en valores éticos. Así se confían, por ejemplo, en que por un día de celebración con la lectura del manifiesto de turno y el lazo del color correspondiente, se evitará la violencia de género entre los jóvenes. Es pura hipocresía: no se quiere invertir directamente en  formación ética o social  (esta materia se queda con la nueva ley en optativa de una hora  a la semana)  porque es más cómodo el acto aparente y mensual  -luce más-; como tampoco se quiere invertir en una formación lectora seria; a los institutos se les encomienda un plan lector que en la mayoría de los Centros se queda en un parche o en un apaño de una hora semanal completamente infructuosa. Si realmente se quisiera  que el alumnado leyera el compromiso y el esfuerzo debería ser mayor. Quizá debería pensarse en un programa  de lectura a diario (dedicarle una sesión de las seis que se tiene en la mañana), obligatorio para todo el alumnado desde 1º de primaria a 2º de bachillerato. Ya que se nombra tanto la educación en competencias, la función que cumple la lectura desde pequeños en la creación de ciudadanos competentes es inestimable. Por ello, no se debe dejar su implantación al buen criterio del director de turno de cada instituto. Pero claro, la situación  que tenemos está a la altura de quienes nos gobiernan -estos y aquéllos-; a la altura de las cortas miras éticas y lectoras de nuestros dirigentes.  Si a estos, y a aquéllos también,  estas cuestiones les resbalan, se comprende entonces que sólo les interese cumplir con las apariencias. Y como vivimos en la cultura de la imagen, de la representatividad y de la careta; como vivimos en la invasión del homenaje y de las galas a juego lo que cuenta es la pantalla exterior.  

     Menos mal que entre tanta machangada veo luego otro tipo de actitudes que me maravillan por la generosidad que demuestra el que las ha llevado a cabo. Este jueves tuve la suerte de que me tocara ir con mi grupo de 4º de ESO al salón de actos para que un profesor, el vicedirector para ser más exacto,  hiciera de cuentacuentos. Lo más admirable es que llevaba seis horas sin parar narrándoles historias a los alumnos. No las leía, sino de pie, a la mitad del escenario las recitaba gesticulando, cambiando voces, alternando los tonos; y siempre de memoria. Cuántas horas habría invertido este hombre en su casa para que sus relatos salieran tan bien. Nos contó historias muy entretenidas, algunas cómicas, otras más dramáticas, y las últimas más picantes, con alusiones sexuales que a los alumnos encantó. Nos reímos, disfrutamos del momento y me quedé maravillada por la generosidad de este hombre que sin cobrar nada, fue capaz de entretener con su voz, sus gestos y su memoria a todo un instituto durante seis horas sin descansar (pues fue también él quien presentó el acto -prescindible- del recreo por el día del libro), sin mostrar agotamiento y dando lo mejor de sí para que otros disfrutaran. También una compañera del instituto en el que estuve el año pasado demostró similar generosidad en su trabajo. Esta mañana  me envió las fotos de unos murales que realizó con los alumnos sobre fragmentos de autores seleccionados por tipos de literaturas. Me parecieron preciosos. Sé que todo esto implica un gran esfuerzo, que se realiza con dedicación, y que no se suele reconocer lo suficiente. Y el objetivo prioritario de ambos no  parece que sea figurar o ponerse medallas sino que los chicos, modestamente, aprendan algo o comiencen a engancharse un poco a la literatura. Bien a través de la oralidad, bien a través de citas o fragmentos para que en algún alumno -está claro que en una alumna también: utilizo el genérico)  surja algún  interés por seguir buscando más obras del autor en cuestión.  Labores como las de estos profesores me estimulan para seguir adelante cuando siento que mi ánimo decae. Aquí muestro, sin haberle pedido permiso todavía, parte del trabajo que realizó mi compañera con sus alumnos. Y si hubiera grabado al otro profesor también lo hubiera expuesto aquí , con su permiso claro, para que quien me leyere lo disfrute como yo lo hice.







Árbol de frases

Murales del día de Libro

10 comentarios:

  1. Pues en esto, Ángeles, yo disiento, aunque intuyo que más en la forma que en el fondo. En primer lugar, me sumo a la felicitación a Carolina y a sus compañeras de departamento por la bonita e interesante exposición y coincido contigo en todas las alabanzas hacia su profesionalidad. Estas cosas sé, por experiencia, que suponen un trabajo agotador que nadie que no lo haya sufrido y disfrutado en carne propia es capaz de hacerse siquiera una idea. Y en medio del fragor de estas actividades uno, agotado, acaba siempre preguntándose "¿quién me habrá mandado a mí?". En ese punto y, muchas veces, después de la primera bajona, yo siempre termino contestándome lo mismo: 'prefiero las cosas que me quitan el sueño a las que me lo dan'. Es verdad que haciendo cosas puede uno equivocarse, unas saldrán mejor que otras y siempre habrá alguien a quien no guste nuestro trabajo o que dude de nuestra motivación,... etc.; es el riesgo que se corre cuando uno se expone. Pero no por eso debemos dejar de hacerlo. De mi madre aprendí "hija, el que nunca se equivoca es el que nunca hace nada". Yo, que también tiendo al escepticismo en algunas cosas, creo que a este señor, al 'escepticismo', hay que tenerle cierto respeto y mantener las distancias con él también viene bien. Pues si no, corremos el riesgo de ponerlo todo en tela de juicio, lo cual demuestra que nuestro juicio tiene tela (para recortar)y por otro lado podemos llegar a ser desconsiderados. Creo que hacer valoraciones es bueno si es constructivo, si se aportan alternativas o esfuerzo personal... El escepticismo tiene el enorme peligro de llevarnos al inmovilismo y es precisamente lo contrario a eso lo que intento transmitir a mi alumnado. Si nuestros alumnos no ven que nos conmueven las cosas que ocurren a nuestro alrededor, cómo vamos a exigirle implicación en nada? Creo que el escepticismo no debe, a mi entender, llevarnos a la crítica estéril ni tampoco a la inacción. Y conste que constantemente tengo la tentación de instalarme en él, por agotamiento de casi todo. Afortunadamente me dura poco, mi ética vital suele impedirlo. Creo que el mundo no ha cambiado precisamente gracias a los escépticos sino con aquellos que, escépticos en un pricipio, no se rindieron, con los que se han equivocado y acertado, precisamente por lo que han aprendido con ello...

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    1. Buenas tardes profesoras; no se si leo esto demasiado tarde, pero me gustaría que también se refleje el punto de vista de un alumno en este tema (no sólo desde lo que opino sino de lo que he visto mientras he estado en primaria, secundaria y bachiller). Realmente esos talleres de una hora, dependiendo la edad con los que se reciban tienen diferentes recepciones; en primaria e inicios de secundaria eran muy bien acogidos pues los veíamos como la forma perfecta de librarnos de una hora de clase, mas no aprendíamos nada (el que lee antes del taller sigue leyendo después y la mayoría seguía con su vida sin libros). Siendo más mayores (segunda mitad de E.S.O y bachiller) los talleres eran algo que nos resultaba una pérdida de tiempo, no aprendíamos nada y nos quitaban tiempo de materias que a veces nos interesaban más. Quizás la forma de inculcar la lectura es proponiendo libros a los alumnos que puedan resultarles interesantes, pero no poner un libro a la fuerza porque sea un gran libro (aún no leí varios libros de los que aprobé el "examen", siendo de lectura obligatoria sólo porque me aburrían), pero si leo libros que me gusten y me resulten interesantes o útiles (a veces libros fáciles y sin aprendizaje, ahora algunos más complejos como Maquiavelo o Nietzshe); pero siempre libros que resulten agradables. Tras enrollarme con los libros y poniéndolo, sólo, como ejemplo de un tema; lo mejor es dar una variedad de libros considerables con los que aprender y disfrutar si se quiere que el alumno lea tras la obligación. O en otro ámbito en vez de dar una charla de obligatoria asistencia hacer algunos talleres que el alumno pueda elegir ir o cogiendo un rato de cada materia para que el alumno disfrute pensando y aprendiendo a ser más cívico.

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    2. Nunca es tarde para comentar. Yo lo veo, aunque no sé si Alma-amater lo verá. Tu comentario es interesante porque, como tú dices, es el de un alumno, el destinatario de todas esas actividades que se hacen en la institutos. Y me muestro muy de acuerdo con tu opinión. No obstante, acertar en la motivación a la lectura es complicado, pues dependen de muchas circunstancias y las menos destacables, creo, son las que se originan en los institutos y sí más en la casa, a no ser que desde pequeños se inculque y para eso se requiere cierta obligación por parte del profesorado. Muchas gracias por tu opinión. La tendré en cuenta. Un saludo.

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  2. Verás, el ejemplo que pones (ya sé que es un simple ejemplo, pero muy elocuente...) de los alumnos a los que les preguntaste después de la actividad cómo se llamaba el autor en cuestión, afirmas que lo hiciste con la única intención de confirmar tu teoría, es decir con prejuicios. Yo me pregunto "¿no sería más generoso preguntar por el mensaje del texto más que por los nombres de los autores, o más fructífero haber ampliado la formación en clase con un enfoque desde la materia? Si porque los alumnos no recuerdan el nombre del autor en cuestión concluimos que ha sido una pérdida de tiempo, ¿entonces todo lo que hemos leído y todos las ponencias que hemos escuchado en nuestra vida, ... no nos sirven de nada si no recordamos a los autores o títulos...?
    Por otro lado, estoy muy de acuerdo contigo (¡faltaría más!) en que desde las administraciones educativas no hay un auténtico interés si no se traduce en inversión económica y compromiso ético, y que a las directivas de los centros muchas veces sólo interesan los actos de cara a la galería; pero ¿como no se invierte dinero suficiente en educación entonces no debemos hacer nada? ¿Una charla sobre violencia de género no sirve para nada? ¿Nada cala en ningún alumno? ¿No es suficiente con que haya calado el mensaje de la importancia de la lecto-escritura o de la búsqueda incansable de la paz en dos, cuatro, ... alumnos entre treinta? A mí eso me basta, por eso trabajo en esto. Es que si no, por esa regla de tres nada sirve para nada, ni la escuela, ni nosotros. Preguntemos para el curso que viene qué autores recuerdan de los vistos en este curso...
    El escepticismo no puede ser un fin en sí mismo. Pues ser un arma estupenda pero sólo como punto de partida.
    Yo advierto cierta contradicción, pues las dos sabemos que enseñar va mucho más allá de entrar a nuestra clase desembuchar y adiós...
    El ejemplo no se da nunca sólo con la teoría...
    Yo... es que soy muy esceptica con esto del escepticismo.

    Saludos cariñosos.

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    1. Hola, mi querida discrepante. Me alegro de que tengas opiniones contrarias si esto estimula el debate. Hay varias cuestiones que tratas que he dividido en tres principales, porque en ellas creo que reside el meollo de tu desacuerdo. Y esto lo hago para poder responderte convenientemente, aunque debo hacerlo por partes porque no me deja de una sola vez. Estas son:
      a) Escepticismo paralizante.
      b) Inutilidad de [todas, incluso charlas] de las actividades extraescolares, complementarias o culturales.
      b) prejuicios ante actos culturales y ampliación [generosa] en el aula posteriormente.
      Voy a intentar responderte a todas ellas:
      a) Respecto al escepticismo quizá publique un post aparte porque es digno de ser analizado en profundidad, sólo decirte que escepticismo significa examinar o revisar lo que te dicen. El escéptico exige evidencia objetiva a las afirmaciones y si ésta se diera la aceptaría. Es útil aclarar esto porque mi postura no es negacionista, que sería la de quien rechaza las evidencias. Por otro lado, no puedo estar más en desacuerdo con la actitud negativa que le adjudicas al escepticismo. Gracias a la duda y a la incredulidad se ha avanzado a lo largo de la historia y ha servido para alejarnos de un pensamiento mágico inmovilista. No veo al escéptico como un pensador estéril, sí crítico.
      Ahora bien, y aplicado al acto en sí, cuando digo que soy escéptica sobre el valor de estos actos escolares que se celebran rápido en una hora estoy diciendo que nunca he visto su huella cultural en los alumnos y, muchas veces, ni siquiera en el organizador de turno. No he visto que por colocarse un lazo en el pecho o por darse todo el alumnado del instituto la mano se avance en actitudes éticas. Si yo lo hubiera comprobado los apoyaría. Creo que por duración y circunstancias son tan ligeros que se convierten en muy superficiales. Por otro lado, a veces me parece más oportunismo que otra cosa y, atreviéndome más, hasta intrusismo pues ya hay materias –que, curiosamente, quieren eliminar- que desean tratar estos temas en profundidad para que dejen su rastro en el alumnado (si bien es cierto, lo admito, que la moral o la cultura no es privativo de los de Filosofía o los de Lengua; es cuestión de todo el centro). Muchas veces, cuando acaban estas celebraciones me digo”demasiadas alforjas para tan corto viaje”. Por qué tiene que tener más valor esa celebración incómoda en el hall, abarrotado de alumnos que ni pueden sentarse bien, ni oyen lo que se les dice ni prestan atención que una CHARLA sobre el mismo tema en pequeños grupos y en mayor profundidad. Y quizá como doy Ética o Ciudadanía me doy cuenta de que para inculcar valores en el alumnado una lectura de frases trascendentes no tiene ninguna repercusión. Se necesita más esfuerzo y trabajo diario. Y creo que en ese sentido mi crítica fue constructiva porque di opciones. Si no me extendí en la primera lo hago ahora: a) mantener en el sistema educativo materias que intenten inculcar valores éticos a través de información teórica, documentales, resolución de dilemas, debates, presentaciones PowerPoint, películas o incluso canciones; es decir, a través de la impartición normal de su programación ; b) ofrecer un plan lector coherente y profundo (del que ya me extendí en el post) . Creo que esto es más eficaz que el entrelazado de manos, el regalo de la flor, el marca páginas, el lazo del color correspondiente o la canción colectiva.
      Y con esto enlazo con la segunda cuestión.

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    2. b) Sí estoy muy a favor de charlas; por supuesto que sí. No estoy en contra de todos los actividades complementarias; sí de las superficiales que parece que se realizan para que su organizador escriba una memoria a fin de curso abultada en folios. Bienvenida las charlas, las ponencias, las obras de teatro, las audiciones completas, la lectura de cuentos; no las frases sueltas, los lazos, los cánticos, las palomas al viento. Y sé que lo de menos es que se aprendan el nombre. El ejemplo lo puse porque si el nombre del autor no se les quedó, lo que se dijo de ellos menos, pero ya por cuestiones logísticas.
      c) No porque haya muerto un escritor se convierte en más valioso. Puede que el día del libro se lean, durante diez minutos, frases sueltas de Günter Grass porque desde la óptica, muy subjetiva, del subdirector de turno eso es lo que toca ahora; pero igual yo en mi clase, con mis alumnos de Ciudadanía –con quienes sólo estoy una hora a la semana-, estoy dando con mayor profundidad la violencia machista -de la que ya se hizo su acto breve, rapidito, bonito, meses antes- y estamos leyendo ahora un informe sobre la ablación y quizá no quiera aplazar su lectura por los autores que toca porque el tiempo me apremia o porque mis prioridades no son las mismas que las del organizador que los eligió. Por cierto, quizá mientras leemos el informe yo esté muy conmovida con su lectura, y ellos estén observándolo. Que no necesito conmoverme sólo en el hall para transmitir valores o cultura. Y que no voy a seguirle el juego a quienes sólo quieren ponerse medallas. Lo siento, mi querida Alma Máter, para mí la cultura es algo más. Y por lo que sé de ti, también.
      Un saludo muy cariñoso y muchísimos besos (qué pena me falta el emoticono, que es muy ilustrativo);

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  3. Querido Ángel, como te había dicho al comienzo de mi primer comentario, sigo pensando que tenemos más puntos de acuerdo en este tema que de lo contrario, a juzgar también por tu respuesta. Pero, puesto que has profundizado sobre el concepto "escepticismo" abordándolo desde la perspectiva filosófica, en la cual por supuesto yo patino -aunque creo recordar algo, no mucho, de la diferencia entre 'escepticismo', 'negacionismo' o 'nihilismo'-; yo, me permitiré abordarla desde la óptica filológica, a la cual aludiste tú también, y en la que creo que yo resbalo menos (y lo hago más que nada por seguir debatiendo con alguien que me estimula mucho intelectualmente, lo que considero una suerte, más que por moler la batata). Antes deseo aclararte que yo no atribuyo un valor negativo al 'escepticismo' a priori, pues incluso dije que me parecía muy bien como punto de partida, y no descartes que la duda (emplearía aquí un emoticono picando el ojo), ante este tipo de actos y celebraciones, también en mí se ha instalado más de una vez.
    Desde el punto de vista etimológico la palabra en cuestión 'escepticismo' (y digo palabra, no concepto) procede de. σκεπτικοί, que efectivamente en griego significa "examinar", "mirar", "observar", ...; y en latín con la raíz spek- produce palabras como "especular", "espejo", "espectáculo". En ambas derivaciones yo veo las dos caras de la moneda, de la palabra, a las que yo hacía referencia, es decir por un lado 'escepticismo' valioso en tanto que nos permite examinar, poner en cuestión determinadas cosas para desde ahí hacer propuestas nuevas e interesantes (como pareces tú también concluir) y, por otro, el que llevado al extremo puede convertirse en un mero ronroneo sin salida y en el que sólo vemos lo que queremos ver, como un espejo, que sólo devuelve la imagen que le damos...De ahí que yo hablara del respeto ante la palabra en ambos sentidos, en el sentido más y menos reverente de la palabra 'respeto'... Es este escepticismo, llevado al extremo, el que puede derivar en una parálisis de la acción y por tanto desde ese punto de vista, y sólo desde ese, estéril y paralizante, ya que se convierte en un fin en sí mismo. En cambio el escepticismo (bien entendido: "examinar") fomenta el respeto entre las diversas opiniones y contribuye a rebajar la tensión dialéctica que pudiera generarse ; y para concretarlo en el tema que nos ocupa y no dejarnos arrebatar por las filias filósofo-filológicas, entiendo que se trataría de aportar en los centros a través de los departamentos, por medio de nuestras dudas pero también de nuestras propuestas, alternativas a dichas celebraciones.

    Así que yo por mi parte creo que en lo básico estamos de acuerdo.

    Besos, compañera, de:

    Alma-amater (no Alma Mater, que no doy pa tanto - aquí pondría un emoticono con lágrimas de risa -, porque pretendo ser justo lo contrario, una aprendiz.)

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  4. Hola, Alma-amater: estoy contigo que en lo fundamental estamos de acuerdo. El tema del escepticismo me interesa mucho y por eso estoy preparando un pequeño texto; me ha servido de inspiración esta ligera discusión pero creo ya se centrará en el término de manera más general y hacia otro temas. A ver cómo sale.
    Respecto a que un exceso de escepticismo frente a las celebraciones escolares puede llevar a una parálisis en la acción también estoy de acuerdo. Ahí, hasta más que escepticismo nombraría la palabra desconfianza. ¿Ves todo el juego que ha dado que escribiera que era una escéptica de esas celebraciones? Bien, te sigo respondiendo: dices que se debería aportar a través de los departamentos las alternativas a dichas celebraciones. Esto sería lo correcto; también lo sería que los departamentos de actividades extraescolares estén abiertos a que cualquier miembro de cualquier materia pueda formar parte de ellos y que no esté configurado de antemano con miembros que “alguien” ha supuesto que son los más adecuados. Por poner un ejemplo, en el centro que compartí contigo, nunca le ofrecieron al mío colaborar, sí a Lengua, Música, EFI, CCSS o EPV. Parecía cerrada esta configuración. Se puede contra argumentar diciendo que esto no es obstáculo para proponer. Y te respondería que estás en lo cierto, siempre y cuando lo receptores de tus “críticas o alternativas” estén dispuestos a escucharte con buen talente democrático. Y lo siento, ese talante no lo he percibido en todos los equipos directivos –sí en algunos miembros, pero no entre los que más mandaban- de casi ningún centro público de los que he estado hasta ahora. En concreto, en tu centro, ya propuse una vez actividades de cine para un proyecto de Interculturalidad; preparé con ahínco música étnica –de la cual era muy aficionada entonces y cuya promotora ignoró por completo pese a que estuve varias tardes en ello- así como un plan lector diferente, llevar un blog o la página web del centro. Ni caso. Y en otro anterior me lancé a proponer un plan de ortografía –que ya anteriormente en otro centro privado del que yo provenía se había comprobado que era eficaz-. Me desanimé porque me di cuenta de que la lectura o la ortografía solo les interesaban si la Consejería les apremiaba con ese problema. Entonces era cuando se convertía en algo urgente a resolver. Se puede proponer si notas receptividad, no exclusivamente ante la pregunta”¿Alguna sugerencia?” porque ésta puede tener intencionalidad sincera o no. Y si, además, ante una propuesta todo el equipo directivo y algunos profes bien posicionados se te lanzan encima, pues piensas para tus adentros: “que les zurzan”.
    Muchos, muchos, besos de ÁngelesImpíos

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  5. Querida compañera de fatigas, me parece verdaderamente lamentable y frustrante que, habiendo hecho propuestas interesantes, nadie te las haya tenido en cuenta; no tenía ni idea y te entiendo perfectamente.
    En cuanto a lo que comentas del poco interés por estas cosas de muchos equipos directivos, si no les conduce a ponerse medallas, estoy de acuerdo, claro está. Pero a mí todavía esto no me frena, aunque no descarto que no me pueda suceder, como no descartó casi nada de mí -¡cónchale!, ¿esto es escepticismo? (Emoti)-.
    Por lo que a mí respecta en este tema he tenido más suerte, pues en ambos centros en los que he trabajado últimamente me han aceptado algunas de mis propuestas, no todas, ni siempre de buena gana, por eso pienso que el lugar adecuado para hacerlo es también la CCP, al que se deben llevar las propuestas de los departamentos, porque así las oyen también el resto de jefes de departamento y, en caso de rechazo, habría que argumentarlo.
    En cuanto a mi experiencia en este centro es muy variada. De los años que llevo aquí, durante cuatro trabajé dentro del equipo de actividades extraescolares. El primer curso con un estupendo y trabajador compañero como vicedirector y jefe del equipo. El siguiente con otra magnífica compañera y también trabajadora incansable, ahora amiga. Y los otros dos, como sabes, dirigiendo yo misma el equipo de trabajo, pero como una más, y desde luego mandando muy poco y no sin ciertos palos en las ruedas, pero con un pequeño equipo de personas magnífico al que siempre estaré agradecida, y a los que ahora también considero mis amigos.
    Por otro lado, siempre que yo he trabajado en estos equipos de trabajo se ha pedido desde principio de curso a los departamentos las propuestas de actividades para todo el curso, además (y no sólo) de las sugerencias que se pedían para cada acto de celebración. La mayoría de departamentos presentan sus propuestas, generalmente, salidas extraescolares o complementarias del centro, y sólo algunos presentan propuestas de actividades para días señalados dentro del centro. En los años en que yo he trabajado dentro de estos equipos en ningún caso se ha rechazado ninguna propuesta, que yo recuerde.
    En estos equipos, como he dicho ya, he aprendido mucho de mis compañeros (uso el genérico), y se han creado unos lazos de amistad muy entrañables porque en ocasiones se sufre mucho. También he conocido y disfrutado de la generosidad y la entrega de los mismos por lo que me alegro mucho de haber trabajado con ellos. Y es con eso con lo que me quedo, con lo positivo.
    Yo entiendo, y ahora más que nunca (emoticono picando el ojo), que un equipo de trabajo de estas características, en los que se viven situaciones de estrés vertiginoso, ha de estar formado por gente de tu confianza, gente que comparta tus principios, gente con la que puedas llorar y reír sin dudas ni suspicacias. Y esto yo lo tengo más claro ahora que nunca (icono picando el ojo). Quizá de las pocas certezas que me van quedando a partir de determinada edad y experiencia.
    Aquí ya me retiro definitivamente de esta página, pues me tienes abducida, pero quiero leerte otras entradas, seguro no menos interesantes. Te dejo a ti la última palabra como se merece la dueña del blog.
    Saludos muy cariñosos, mi querido Angelimpío.

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  6. Te saludo también y matizo mis palabras para aclararlo más. No es exacto que "nadie" haya tenido en cuenta mis propuestas. Hubo a quien le pudo parecer alguna interesante y lo propuso a otros del equipo directivo, pero quedó en nada: en un caso porque el plan lector correspondía ese año a la de Lengua llevarlo (con independencia de su afición a la lectura)y el blog al nuevo de Tecnología que acaba de aterrizar. Bueno, como dices, es mejor seguir avanzando y no quedarse estancadas en este tema; porque tampoco mi aversión a determinadas -ahora sí pongo determinadas, para no ser tan radical- celebraciones escolares se debe a eso. Como dije, se debe más al efecto inapreciable que nunca he visto en el alumnado;o, que mi corta vista me ha impedido captar, también pudiera ser.
    Muchos besos y me encanta que me sigas leyendo. Se despiden todos los ÁngelesImpios juntos. Uno es insuficiente, no tendría ninguna fuerza.

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