Not seeing a Scroll to Top Button? Go to our FAQ page for more info. Qué ignorita más bonita. Relatos, fotografía y filosofía.: Juego y distracción, de James Salter. (Crítica)

3 de mayo de 2015

Juego y distracción, de James Salter. (Crítica)

Dibujo para la reseña Juego y distracción, de James Salter


Tengo un amigo que dice que a mí las cosas me dan por fiebres; y que como me vienen se me van. Algo de razón ha de tener porque estoy ahora entusiasmada con James Salter. Y cuando estoy en el proceso de descubrimiento de un autor deseo leerlo todo de él; o, por lo menos, hasta que me desilusione.

James Salter (realmente J. Arnold Horowitz) nació en 1925. En 1942, inducido por su padre,  entró en la academia militar de West Point y cursó allí la carrera militar durante la Segunda Guerra Mundial. Ocupó destinos en Filipinas, Japón, Hawái,… Acudió como voluntario a la guerra de Corea en 1952 y más tarde estuvo destinado a Alemania y Francia. Dirigió un equipo de acrobacias aéreas, fue oficial de operaciones de escuadrón y se dedicó en su tiempo libre a escribir relatos, novelas y cuentos. Tras doce años de dedicación a las Fuerzas Aéreas,  abandonó su carrera militar por la escritura. Y en 1961 se desvinculó por completo después de estar algunos años en la reserva. Sus primeros  relatos se basaban en su experiencia militar, aunque luego parece que evolucionó hacia otras temáticas. En el año 2000 lo nombraron miembro de la Academia Americana de las Artes y las Letras. Le han concedido varios premios y ha escrito guiones (llevados al cine); cuentos, ensayos, novelas. La última la escribió en 2013, con 87 años de edad. Se titula Todo lo que hay y espero devorarla pronto.

Ya he leído dos libros, Años Luz y, la que he acabé recientemente, Juego y Distracción. La primera la leí hace unos meses y trataba sobre la vida en descomposición de un matrimonio  de larga duración. Mi memoria sobre los libros leídos no es muy buena y desgraciadamente sólo puedo entrar en detalle sobre los recientes; el olvido por interferencias tiene chamuscada la memoria literaria. Pero de ese libro y de éste que he acabado, más que el argumento –no son novelas de intriga ni de trama vertiginosa- es la atmósfera, el detalle, la ligereza lo que me han cautivado. 

 De esta última, Juego y Distracción, sí podría decir más. Se desarrolla en Francia, durante lo que parece unas vacaciones o estancias largas de unos amigos americanos. A lo largo de las extensas primeras páginas, introductorias, no adivino muy bien de qué va la historia. El joven narrador cuenta, en primera persona, sus idas y venidas por algunas poblaciones francesas, sus contactos con personas conocidas, sus impresiones, sus reflexiones, sus deseos. En la cuarta parte de la novela se desplaza el foco de interés hacia Phillip Dean, otro joven americano de buena familia que recientemente ha abandonado la Universidad de Yale porque su sistema educativo le ha desilusionado. El narrador lo admira y comienza a relatar  la aventura  amorosa de éste en Francia. Porque Dean inicia, en un coche pomposo y con el dinero de papá, un viaje de aprendizaje o iniciación social, o personal, o sentimental por Francia. No exactamente en París,  aunque también lo visitará. Ambos conocen un día a Anne-Marie, una jovencita, que  es la que mantendrá la relación amorosa con Dean. Y a partir de aquí se detiene el libro y se eleva ligero, relatando  el narrador, el amigo de Dean, las  idas y venidas de esta historia de amor y sexo por hoteles y ciudades, se supone que adivinando lo que pasan entre ellos. Nos describe el aprendizaje sexual de ambos con mucho detalle y cómo van adentrándose en sus distintas prácticas. Es una novela en la que hay mucho sexo pero no es una novela erótica. Transmite el amor de Anne-Marie y su afán por complacer a Dean; refleja el deseo de él y la pasión que siente por el cuerpo de ella. Describe también la última fase del deseo o del amor, según como se mire. Refleja también como la pasión sexual está sujeta a reglas reales y pragmáticas como los recursos económicos, porque cuando éstos acaban la historia  da un giro.  

La novela atrae y deja con  ganas de leer más. No se centra en los aspectos realistas ni melodramáticos del tema. No hay crítica social aunque el personaje no es elogiable.  Si hay drama se queda oculto. Y eso es lo que la convierte en una novela  muy recomendable de leer, junto con la anterior que nombré antes Años Luz.  


©Ángeles Impíos




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