Not seeing a Scroll to Top Button? Go to our FAQ page for more info. Qué ignorita más bonita. Relatos, fotografía y filosofía.: Una esposa de fiar, de Robert Goolrick (Crítica)

29 de mayo de 2015

Una esposa de fiar, de Robert Goolrick (Crítica)



Una esposa de fiar

Comencé a leer este libro por dos motivos; en primer lugar, porque la editorial Salamandra me inspira cierta fiabilidad. Han publicado títulos de Sándor Márai, Zadie Smith, James Salter y muchos otros. En segundo lugar, por el título. Tenía interés en saber en qué consistía para el autor una esposa de fiar.

Y me quedó un regusto extraño. Como el de un vino cuando alguien te dice que está bueno, tú te callas para no parecer una desabrida, pero hay algo en su sabor que no termina de agradarte, que parece que le falta equilibrio,  como si fuera demasiado astringente, duro o recio a la mitad y desinflado al final.

Sin embargo la publicación de la obra me sube la moral, porque se produjo cuando su autor ya pasaba de los 50. Luego, todavía tengo esperanzas. Aunque no sea esta historia mi referente de escritura. Bueno, me parece recordar que Rosa Regás publicó su primera novela a los cincuenta y tantos.

Robert Goolrick nació en 1948 en una ciudad universitaria de Virginia, EEUU. Según su propia  página web, una ciudad en la que la principal ocupación, además de la enseñanza,  era beber bourbon y contar anécdotas de antepasados que habían muerto cien años antes. Fue a la  Universidad Johns Hopkins en Baltimore y vivió en Europa varios años intentando ser actor o pintor. Escribió una primera novela y después de que sus padres lo desheredaran  se mudó a Nueva York y allí se dedicó a la publicidad. Cuando ya pasaba de los  cincuenta todavía pensaba a qué dedicarse y retomó el pasatiempo de las anécdotas de su infancia. Y volvió, o recomenzó,  la escritura. Tiene sólo tres libros, uno de ellos de memorias y otro la novela que nos ocupa. 

Una esposa de fiar se desarrolla en Wisconsin, a principios del siglo pasado, otoño de 1907 hasta primavera de 1908 y se centra en tres personajes principales: Ralph Truitt, Catherine Land y el presunto hijo del primero, Antonio Moretti. El lugar que describe es un sitio  desangelado, con mucha nieve, casas aisladas con habitantes que viven bajo el mando de Ralph Truitt, magnate del ferrocarril. Éste pone un anuncio para pedir una esposa y parece que se queda con la que a través de la foto percibe que es la más seria y la más fea. Pero es engañado. Quien acude es otra que se ha hecho pasar por la dueña de la foto, con intenciones no muy honestas y con un pasado muy turbio.  Y a partir de aquí se desarrolla una historia algo melodramática, que busca ser intensa. Se entretiene en descripciones psicológicas y sentimentales de los personajes pero no me transmitió con claridad las motivaciones de éstos. Me parecieron irreales y exagerados. Ni siquiera los aderezos sexuales me entusiasmaron. Se retrata la culpa, el arrepentimiento e intenciones contrariadas y personajes que pretenden ser complejos,  atormentados,  pero me resultan planos de tan evidentes. Cuando leía la novela creía que realmente el escritor contaba hechos contemporáneos a él, que era un autor del siglo XIX o principios del XX y lo estaba disculpando, por aquellos de que corregir en esa época sin ordenador debía de ser complicadísimo. Sabiendo ahora que la redactó en épocas recientes, hace menos de diez años,  no tiene ya mi perdón. Le faltaron unas buenas tijeras mentales para cortar, cortar y cortar porque se hace repetitiva. Los personajes y la psicología de éstos debieron de estar mejor construidos y el argumento, si estos elementos hubieran están bien resueltos, hubiera importado un pimiento, pero no fue el caso. A favor de la obra, podría decir que se lee fácil y redacta una trama, en principio, interesante. Aunque algunas características de los protagonistas me resulten de ciencia ficción, la atmósfera  que recrea a veces es convincente; otras, exagerada. Hay quien la encuadra en el estilo de la novela gótica y al autor lo comparan con Daphne du Mauirer o Emily Bronte; la primera, es la escritora de Rebeca y la segunda de Cumbres Borrascosas. De Rebeca no me acuerdo porque me la leí con catorce años y las impresiones adolescentes no son fiables, pero sí recuerdo la película de Hitchcock con agrado. De Cumbres Borrascosas sé que me gustó durante muchos años hasta que hace unos años cometí la estupidez de releerla por segunda vez (han sido tres o cuatro veces). Y se ve que no llevaba yo buena semana.

Para finalizar, sí aconsejo leer Una esposa de fiar,  porque en la búsqueda de información sobre el autor me topé con otros blogs que la ponen bien y quizá es que ahora yo vuelva a  estar en otra semana exigente. Siempre queda la duda.


©Ángeles Impíos








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