Not seeing a Scroll to Top Button? Go to our FAQ page for more info. Qué ignorita más bonita. Relatos, fotografía y filosofía.: Naturaleza y cultura. II parte (Filosofía)

30 de noviembre de 2015

Naturaleza y cultura. II parte (Filosofía)

0. INTRODUCCIÓN 

El tema Origen y evolución del ser humano continúa con este presente, en el que seguiré exponiendo cuál ha sido nuestro desarrollo y cómo accedimos a la cultura. Asimismo, completaré la exposición con las distintas actitudes que actualmente se dan en la sociedad, respecto a aceptar o no otras variedades culturales distintas a la nuestra.

1. ANTROPOGÉNESIS 

La aparición del ser humano es uno de los casos más significativos de la evolución biológica; una vez hemos conseguido los caracteres que lo han hecho posible, nuestra biología no ha resultado tan determinante a diferencia de otras especies animales; en cambio, la evolución cultural o social  sí ha tenido más importancia en el desarrollo de nuestra especie. La cultura, pues, resulta fundamental para propiciar nuestra evolución humana, más que nuestras características  biológicas, las cuales se mantienen estables desde hace miles de años.

Evolución humana



1.1. EL DESAFÍO ECOLÓGICO

Algunos zoólogos han insistido en la importancia que pudo tener para la evolución del ser humano los cambios climáticos que tuvieron lugar en África meridional a fines del período plioceno (aprox. 2 millones de años). A lo largo de miles de años se fue produciendo la disminución de la lluvia, y esto supuso la pérdida de la vegetación arbórea en grandes extensiones de terrenos y la sustitución de los bosques por sabanas (llanuras) semiáridas. Diversos grupos de primates se vieron obligados a adaptarse a este nuevo sistema ecológico. En el bosque el primate era recolector de frutos, que eran recogidos y consumidos en el mismo lugar en que crecían; en cambio, en la sabana semiárida la simple recolección de alimentos no era suficiente para vivir. Así, poco a poco el primate pasa de recolector a cazador de pequeños animales de movimientos lentos (crías de ave, mamíferos, reptiles, etc.) Adopta así una dieta omnívora (capaz de comer de todo) y este cambio trajo consecuencias revolucionarias.

  1.2. EVOLUCIÓN DE LOS RASGOS ANATÓMICOS

a) Bipedismo

 Se produce un desarrollo progresivo en los huesos para facilitar el bipedismo. Esto surge debido a las necesidades de los homínidos de poder mantenerse lo más levantado posible con el fin de poder explorar y vigilar atentamente el entorno. La supervivencia se ve acentuada con la posición vertical, bípeda. Esto hizo posible el desarrollo de facultades congénitas para estar de pie (desarrollo de las estructuras de las extremidades inferiores).

 b) La liberación de las manos

Cuando el homínido se pudo mantener erguido (ya no necesitaba las manos para sus desplazamientos) se produjo la liberación de las manos. Estas quedaban libres para convertirse en útiles. Los comportamientos se hicieron más flexibles, esto es, ya la conducta no era tan rígida o estereotipada (ya creaban nuevas maneras de responder a los estímulos del medio).

 Esta flexibilización fue la condición indispensable para que pudieran  fabricar herramientas y poder transmitirlo a sus descendientes como si fuera una tradición cultural. Lo contrario, una especie animal con pautas de conducta rígidas, no puede crear instrumentos y herramientas, porque responde siempre del mismo modo ante los estímulos nuevos y no innova.

 La fabricación de herramientas es, pues, un signo de gran progreso en la inteligencia; por un lado, supone que el homínido es capaz de captar una realidad que no es directamente visible (por ejemplo, que una simple piedra puede servir a la vez para cortar, machacar, perforar, martillear, etcétera); y por otro lado, indica que previenen el futuro, pues,  una herramienta es un plan para lo que pueda acontecer más adelante.

 Pero la fabricación de utensilios no es sólo una muestra de inteligencia, sino un estímulo para ella; ambas –inteligencia y  fabricación de instrumentos- se alimentan recíprocamente. La actividad manual aumenta la inteligencia, y ésta, a su vez, favorece, la sofisticación de la técnica que produce un progreso en el incremento del cerebro y en la conciencia del ser humano.

 c) El desarrollo cerebral

La elasticidad que demandaban estas actividades nuevas se unió a la base cerebral que nuestros antepasados ya poseían. Entre todos los mamíferos los primates destacan por el tamaño relativo de su cerebro y por la representación y dominio del espacio tridimensional. Ya tenían, pues, la capacidad para desarrollar un conocimiento teórico y para progresar en la eficacia técnica; y esta capacidad fue estimulada por el desafío de un medio poco propicio.

 A diferencia de los grandes predadores, como los homínidos estaban físicamente mal dotados para la caza, tuvieron que suplir con inventiva las escasas dotes físicas que  les dio su naturaleza. En cambio, sí poseían una capacidad cognoscitiva rudimentaria, la cual, sin el estímulo de un medio hostil,  no hubiera producido el gran desarrollo de la inteligencia y de la técnica. Así, los grupos de primates que se quedaron en el bosque tropical no progresaron tanto en inteligencia con respecto a sus antepasados de hace 2.000.000 de años.

En resumen, el bipedismo, la liberación de las manos y una conducta cada vez más compleja, fueron desarrollando el Sistema Nervioso Central del homínido y produciendo una cefalización y cerebración creciente. Es decir, la relación cabeza-cuerpo fue progresivamente aumentando en favor de la cabeza. En consecuencia, el cerebro evolucionó a la vez en volumen y complejidad neurológica. Y esto se debió a estas dos causas siguientes :

 Influencia de la posición vertical: en la posición vertical, el ser humano ya no necesitaba defenderse y atacar con la boca, sino que ahora lo haría con las manos, así pues, las grandes mandíbulas y los poderosos músculos faciales dejaron de ser funcionales y desaparecieron; se produjo, entonces, un incremento en la  capacidad craneal.

 Influencia de la actividad productora: el aumento de la masa cerebral comenzaría con el desarrollo de la capacidad de retener y de asociar percepciones espacio-temporales y se agudizaría primeramente, con el cultivo de las áreas visuales, auditivas, olfativas y táctiles, y, en segundo lugar, con las áreas relacionadas con la percepción manual y el lenguaje. El desarrollo conjunto de todo el sistema sensorio-motriz prepararía al cerebro para ser capaz de desempeñar funciones teóricas.





                                          La odisea de la especie. Imprescindible su visión


 1.3. EVOLUCIÓN DE LOS RASGOS FISIOLÓGICOS

A consecuencia de lo anterior se produjo el perfeccionamiento de los útiles en el homínido y así pudo lograr un mayor conocimiento de la realidad que lo rodea: se procuraba así una mayor defensa y una mejor explotación en las fuentes alimenticias. De este modo el homínido avanzaba en la adquisición de un nuevo rasgo fisiológico debido a la radical transformación en sus hábitos alimentarios.

a) El cambio en la alimentación 

 El descubrimiento del fuego y su aplicación para la preparación de los alimentos fue esencial para lograr esta transformación en los hábitos alimentarios. Este fenómeno supuso la adquisición de un rasgo evolutivo importante porque permitió a la especie hacerse omnívora, capaz de alimentarse con todos los alimentos de las demás especies, y facilitar así  una evolución más acelerada. La dieta omnívora multiplica enormemente la posibilidad de supervivencia en todos los ambientes; precisamente, por ello, el ser humano y la rata son los únicos mamíferos que han logrado colonizar todo el planeta. Una consecuencia aún más importante es que los animales omnívoros (como también los carnívoros) tienen un repertorio de pautas de conducta mucho más amplio que los herbívoros. Como se ven obligados a perseguir a su pieza, tienen que crear estrategias para huir y defenderse, por lo que  el comportamiento de los animales cazadores se vuelve más plástico y menos rígido que el de los recolectores.

b) La neotenia

Los homínidos  debían cuidar del fuego y preparar  instrumentos variados; esto les llevó a crear pautas de cooperación bastante desarrolladas (comenzaron a acampar en lugares protegidos, la digestión se aligeró debido a la cocción de alimentos y la población se hizo más numerosa) y  a establecer relaciones de dependencia cada vez mayores. Estas relaciones, en la que las crías pasaban más tiempo con sus madres, desembocó en  la juvenilización o neotenia de la especie (otro rasgo fisiológico que caracteriza el paso del homínido al ser humano).

La neotenia es la persistencia más o menos prolongada de todo o parte de los caracteres del individuo joven en el adulto. El desarrollo de los órganos en el ser humano se produce con mucha lentitud; por ello ha disminuido la velocidad de desarrollo del cuerpo debido a la mayor relación de dependencia del joven con respecto al adulto, debido a la necesidad de un mayor adiestramiento.

En el proceso de hominización se produce un cierto estancamiento en la evolución al mantenerse ciertos rasgos que en otras especies emparentadas son transitorios, y que se encuentran únicamente en los individuos jóvenes. Es como si la especie experimentara un proceso de rejuvenecimiento global. Así, por ejemplo, existe más parecido entre un ser humano adulto y un chimpancé joven que entre un ser humano y un chimpancé adulto. El ser humano, fisiológicamente hablando, es un ser inacabado.

 c) Curiosidad natural 

Este hecho, afecta directamente en el comportamiento. Así, la necesidad de curiosear, que se da en todas las especies, sobre todas en las no especializadas (aquellas que por no tener instintos fijos y concretos necesitan saber cuáles son sus enemigos y cuáles sus presas) desaparece en las especies al llegar a la adultez, no así en los seres humanos. Siempre estará abierto a nuevos aprendizajes y adaptaciones.

d) Consecuencias de una lenta maduración 

 La más importante de las consecuencias es que le permite una mayor convivencia con los procesos socioculturales de educación y socialización, es decir, como su infancia se prolonga y su cerebro no se cierra del todo, puede permanecer más tiempo formándose. Así, por ejemplo, el desarrollo del lenguaje va unido al desarrollo de sus estructuras nerviosas, de modo que si no se ha aprendido en cierto lapso (antes que concluya la plasticidad nerviosa) será imposible hacerlo después.

  1.4. EVOLUCIÓN DE LOS RASGOS PSÍQUICOS

a) La aparición de caracteres sociales

Estos surgen como resultado de la actividad de todos los homínidos cooperando en la lucha por la supervivencia: unos buscan alimentos, otros defienden el lugar y el grupo, aquellos fabrican herramientas, los de más allá van a cazar, etc. Además, el homínido no se conforma con realizar actividades puramente mecánicas. Ya sabe que su conducta influye en el medio, en la realidad; esto supone el que las actividades prácticas, basadas en la experiencia (actividad empírica) tienen gran importancia; se acumulan, entonces, conocimientos para luego aplicarlos a las condiciones de trabajo.

b) La aparición del lenguaje

La conducta del homínido se hizo más rica y variada (debido a la necesidad de organizar tareas diferentes) y se fue desarrollando la necesidad de emitir y de distinguir auditivamente entre numerosos  gritos que servían para orientar lo que se debía hacer: desde avisar de peligros hasta comunicar afectos. Esta necesidad de distinguir entre gritos y emociones colaboró en el desarrollo del psiquismo (vida interior y la manera de entender y expresarla), Esto se vio impulsado por un progreso en la comunicación oral que, finalmente, desembocó en la palabra. El proceso fue del siguiente modo: 

 - Comunicación arcaica

 Primero se dio una comunicación muy primitiva, animal: a los gritos del ambiente respondían con gritos iguales. El único modelo que les servía de referencia eran los sonidos de la naturaleza. Pero luego se produce un progreso en la comunicación oral y esto tiene lugar en el campamento: el grito serviría  para anunciar a otros el propósito de su acción, como se dijo más arriba. Si bien al principio utilizaban los gritos para sus desplazamientos, más tarde, los usaron para ayudarse mientras cooperaban en el trabajo e  indicar lo que tenían qué hacer. No es lo mismo el grito para indicar algo sobre la comida, que está preparada, por ejemplo, que para anunciar que un enemigo acecha, o que hay un peligro a la vista o para expresar el dolor por la muerte de un ser querido. Por tanto, el grito se convierte en señal de lo que va a suceder y en él se entremezclan componentes auditivos, táctiles, olfativos, etc. Todo sirve de señal.

 - Transformación en lenguaje

Esta evolución del grito indica la futura educación humana mediante la palabra. El lenguaje es el núcleo de la experiencia humana y social, es el instrumento para adquirir y  transmitir conocimiento, para percibirnos, entendernos y comprender lo que ocurre fuera de nosotros. El lenguaje permite al ser humano alejarse de su medio animal para situarse, cada vez más, en un medio social. Una vez que se accedió al ejercicio de la palabra, ya quedó fijada en la especie que el medio ya no seleccionaba, sino que protegía incluso a los menos aptos.


Imagen de wikipedia. org


2. SOCIOGÉNESIS. LA CULTURA HUMANA

Utilizando las técnicas de subsistencia se pueden señalar tres grandes períodos de evolución hacia la humanidad: 
  
a) El salvajismo: técnicas de subsistencia basadas en la caza, la pesca y la recolección de frutos salvajes.

b) El barbarismo: de la caza y la pesca se evoluciona a la cría de animales y en donde aparece ya el cultivo agrícola y el uso de los metales.

c) La civilización: cuya principal característica consiste en el desarrollo de una agricultura avanzada. Tuvo mucho peso la fabricación de útiles, el paso de la actividad cooperante a lo social  y el surgimiento del lenguaje articulado

2.1. POR LA EVOLUCIÓN A LA CULTURA

Debido a la actividad cooperante (todos colaborando en el campamento) se produjo una mayor relación de dependencia entre todos los miembros (dependencia incluso fisiológica: la juvenilización de la especie) lo que dio lugar a la creación de sociedades. La sociedad se convierte, pues, en el centro o referencia de nuestra vida, puesto el desarrollo de la persona se produce en un ámbito social; por tanto, el mundo humano es sobre todo esencialmente social. 

Aunque el ser humano es una animal más (con características diferentes a otros) se podría conceder que no constituye una especie como las otras. El peso de lo social, más que de lo animal, influye en él determinado su existencia en todos los aspectos; desde su cuerpo, su psiquismo o su esperanza de vida. Por otra parte, el ser humano, desde que surgió interfiere sobre la evolución natural de los animales, a la que desorganiza cada vez más y contribuye a su extinción y a modificar las condiciones naturales de  la vida en la Tierra. 
  
2.2. LA CULTURA COMO DOMINIO Y ALEJAMIENTO DE LO BIOLÓGICO

La evolución biológica lleva a la cultura (vida social organizada por medio del lenguaje). Y la cultura marca las condiciones de existencia del ser humano entre sus semejantes y, a través de ellos, con el medio que lo rodea. A diferencia de los demás animales, a pesar de que somos resultado de la evolución, con nuestros productos hemos llegado a salirnos de esa evolución. La cultura es el fruto de todo lo que ha realizado el ser humano con la realidad, es el producto  de todo cuanto existe. Debido a la cultura podemos reconocer, entender y asumir toda la trayectoria anterior y  todos los pasos que hemos recorrido desde el inicio de nuestros tiempos hasta llegar a los actuales. Sólo después de asumir ese largo camino es cómo podremos valorarnos en toda nuestra amplitud. Hemos de entender cultura a todo lo que hemos ido añadiendo desde nosotros mismos a todo el proceso de desarrollo de la vida incluyéndonos en él, todo lo que hemos dicho y hecho en el sentido más amplio y que constituye nuestro propio modo de ser y de vivir.

2.3. CARACTERIZACIONES ANTROPOLÓGICAS DE LA CULTURA

La ciencia que se encarga de estudiar la cultura, realizando descripciones y comparaciones entre diferentes culturas se llama antropología cultural. Los antropólogos, en sus estudios, distinguen entre cultura material y cultura mental. La primera se compone de todos los elementos materiales o artefactos físicos que componen una sociedad o cultura; la segunda la integran las creencias sociales o religiosas, valores, leyes, códigos morales, costumbres… En consecuencia, podemos definir cultura como un conjunto de conocimientos, creencias, arte, moral, derecho, costumbres, hábitos que adquiere el ser humano como miembro de una sociedad. Abarca, por tanto, todo lo que hemos producido para adaptarnos al entorno físico y social; todo lo que hemos ido añadiendo desde nosotros mismos a todo el proceso de desarrollo de la vida; todo lo que hemos dicho y hecho a lo largo de la historia y que constituye nuestro propio modo de ser y de vivir.
 2.4.  LA CULTURA ES HISTÓRICA Y  PLURAL

 La cultura es la base de la vida humana, pues en ella se desarrolla, pero no debemos olvidar que es algo recibido que se actualiza, se renueva constantemente, y se transmite. Se actualiza porque cada uno, desde su propia perspectiva, la puede enriquecer añadiéndole aspectos novedosos: ideas nuevas, producciones artísticas diferentes, hallazgos inéditos en diferentes campos...; y, se transmite, porque la cultura no acaba en ninguno de nosotros, la trasmitimos a nuestros descendientes, la reforzamos en contacto con los demás, y la llevamos dentro cada vez viajamos o conocemos a alguien o algo, sea lo que sea.

Hay que destacar que somos seres humanos históricos y plurales. No estamos estancados y nos construimos a nosotros mismos día a día, época a época. Esta construcción es lo que nos convierte en seres históricos y en seres plurales y diversos pues no todos nos "hacemos" del mismo modo, ni siquiera cada grupo social es igual a otro. Esta historicidad y pluralidad no enriquece pues no da lugar al estancamiento o paralización de la cultura. Ésta siempre avanza y se enriquece con aportaciones nuevas.






2.5. SUBCULTURA Y CONTRACULTURA

Se llama subcultura al grupo de individuos que por sus creencias, actitudes, costumbres u otras formas de comportamiento difieran de las dominantes en la sociedad, aunque participen de ella. Este concepto suele aplicarse a grupos reducidos, cuyas diferencias vienen dadas por la edad, nivel socioeconómico, orientación sexual, clase social, origen étnico, etc. Esta subcultura creada puede compensarles de la marginación que sufren por parte de la sociedad dominante, porque, entre los miembros de la subcultura, hallan el respeto que no consiguen dentro de la comunidad convencional. Por otro lado, los lazos entre los integrantes de una subcultura se refuerzan al enfrentarse a los valores y actitudes de la sociedad dominante: comparten visiones similares sobre la realidad, además del lenguaje propio y un modo de vestir parecido. En este sentido se pueden confundir con los movimientos contraculturales.

A diferencia de la subcultura, la contracultura la integran personas, que, casi voluntariamente, han decidido alejarse de los parámetros de funcionamiento normal de la sociedad dominante. Critican los valores y comportamientos que rigen dentro de la sociedad convencional y buscan alternativas de vida a la comunidad establecida. Suelen diferenciarse en grupos más o menos numerosos, que, en muchos casos, utilizan unas señas distintivas propias con la intención de distinguirse de la comunidad dominante. Esta diferencia es al mismo tiempo una reafirmación de orgullo individual y de pertenencia a un grupo. Ejemplo de manifestaciones contraculturales son las tribus urbanas (rockers, punkies, skins, etc.) o los grupos de ataques sociales que intentan desestabilizar la sociedad para crear un nuevo orden social.

 
2.6 MULTICULTURALIDAD

La multiculturalidad es una situación real que existe en muchos países. En los últimos  años el problema se ha agudizado debido a que en un Estado han de convivir los pueblos nativos con los inmigrantes y diversos grupos nacionales. Todos exigen su reconocimiento y el respeto a su propia cultura. La novedad es que no desean asimilarse a la cultura central del país, sino que se respete su propia identidad cultural. Multiculturalidad significa, pues, que una cultura determinada no puede constituirse en el núcleo al que las demás deban integrarse perdiendo sus raíces, sino que hay diversos núcleos culturales conectados entre sí, y que piden relacionarse con la cultura dominante cada uno a su modo.

Como modelos de multiculturalidad se puede destacar el multinacionalismo (diversas nacionalidades que exigen el reconocimiento de su autonomía o la constitución de un estado distinto) y la polietnicidad (distintos grupo étnicos que, normalmente, desean integrarse en un sistema político común, pero piden la modificación de determinadas leyes para que sean más acorde a sus características culturales).




2.7. ACTITUDES ANTE LA DIVERSIDAD CULTURAL

La cultura humana se desarrolla de muy diversas formas, atendiendo, sobre todo, a tres  causas: ecológicas, cada grupo humano se adapta a su entorno físico de un modo propio; históricas, cada grupo sigue su propia evolución histórica, acumulando innovaciones sucesivas; y geográficas, la evolución del grupo depende del aislamiento o del contacto que mantenga con otros grupos humanos. Teniendo en cuenta esto, se puede afirmar que todas las culturas se desarrollan desde unas circunstancias propias que dan lugar a un modo de vida característico. Sin embargo, con demasiada frecuencia se tiende a obviar este hecho y a considerar que hay culturas mejores y peores, más evolucionadas y más primitivas, etc.

a) El etnocentrismo
  
El etnocentrismo es la actitud que valora a la propia cultura como mejor que ninguna y, desde esta visión, juzga a las demás. El etnocentrista no comprende a los que no comparten su mismo modo de vida y se siente superior respecto a otras manifestaciones culturales. Para el etnocentrista, las formas de existencia propias son consideradas “normales”, mientras que las costumbres y tradiciones ajenas tienden a ser vistas como “extrañas”, “anormales”, e incluso “irracionales” y “salvajes”. Por tanto, la propia cultura se ve  superior y debe conservarse “pura”, sin mezclarse mucho con otras, no sea que se contamine de practicas y valores ajenos. A  la vez hacer lo posible para extender sus formas de vida a los otros pueblos, considerados “primitivos” o “bárbaros”. Esta actitud negativa hacia la pluralidad cultural se da en la mayor parte de sociedades, aunque está muy arraigada en la sociedad occidental, cuyo alto índice de desarrollo científico-técnico es identificado con un mayor nivel de desarrollo cultural y de civilización.

La actitud etnocentrista se concreta en la xenofobia u odio hacia los extranjeros; el racismo, que consiste en el rechazo violento de ciertos grupos étnicos; el chovinismo o patriotismo fanático; y la «aporofobia», es decir, la aversión y el desprecio al pobre.

b)  El relativismo cultural

El relativismo cultural propone analizar las diferentes culturas desde sus propios valores y no desde los de una cultura ajena, y recomienda mostrarse tolerante con las diferentes expresiones culturales. El relativismo cultural parte de la idea de que si cada cultura encuentra su sentido dentro de su propio contexto medioambiental e histórico, no se podría criticar; luego, todas las culturas se justifican por sí mismas, son incomparables entre sí y todas son válidas. No es posible, por tanto, establecer ningún tipo de crítica intercultural puesto que solamente prejuicios, establecidos desde una cultura propia, podrían llevar a preferir una variedad cultural sobre cualquier otra. Esta actitud relativista ha hecho que se cuestionen y revisen otras actitudes de carácter imperialista, nacionalista, xenófobo, etc. Sin embargo, tampoco resuelve el problema, puesto que hace imposible que se pueda comparar entre culturas para realizar una valoración objetiva.

b) la interculturalidad

La interculturalidad parte del respeto a otras culturas, pero supera las carencias del relativismo cultural pues defiende el encuentro entre las diferentes culturas en pie de igualdad. La interculturalidad reconoce que nuestra sociedad y nuestro mundo son cada vez más pluralista y, aunque, se da cuenta de que las relaciones entre culturas son muy complejas, tanto en lo personal como en lo comunitario, quiere promover el diálogo entre las culturas y colaborar en la búsqueda de respuestas a los problemas mundiales. En definitiva, la interculturalidad propone aprender a convivir en un mundo pluralista y entiende que la diversidad es una fuente de riqueza. Esta actitud rechaza la asimilación, la separación y la marginación:

- La asimilación consiste en imponer los modelos de comportamiento de una cultura a otra distinta. Por ejemplo, imponer a los inmigrantes la cultura de la sociedad que los acoge hasta llevarlos a perder su identidad.

- La separación se produce cuando se conserva la identidad cultural, pero no existen relaciones entre las culturas. Es el caso de los guetos de inmigrantes en las grandes ciudades y de los gitanos en las afueras de muchos pueblos.

- La marginación surge cuando no se conserva la identidad cultural ni se mantienen relaciones positivas. En el caso extremo lleva al exterminio de unas culturas por otras.

En cambio, apuesta por la integración, que consiste en mantener la identidad de cada cultura y en valorar positivamente las relaciones entre ellas, tanto por parte del inmigrante como de la sociedad que le acoge. La integración favorece la interculturalidad si se entiende como «integrarse unos con otros» y no como el mero «integrarse en» un espacio social.





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