Not seeing a Scroll to Top Button? Go to our FAQ page for more info. Qué ignorita más bonita. Relatos, fotografía y filosofía.: Imágenes en la noria. (Relato)

14 de enero de 2016

Imágenes en la noria. (Relato)



Texto A (principal)

Unas pobres imágenes fueron una tarde expulsadas,  aunque con amabilidad,  del estudio en el que las diseñaron. Hasta ese momento habían ocupado un lugar privilegiado en la sala central, donde pasaban los días  orgullosas,  salpicadas por los elogios de los escritores y publicistas que acudían a solicitar los servicios de los dibujantes: "Qué colores", "qué profundidad", "qué líneas más depuradas y originales", pronunciaban con embeleso.

Fascinados por esa belleza fresca aspiraban a llevárselas consigo, pero no podían. El diseñador principal, además de retenerlas para el Mejor Escritor, quien una vez manifestó su deseo de que adornaran sus textos, también las deseaba para su propia contemplación.

Pareja que pasea su amor por París


Aquellos narradores y poetas de menor rango, aunque las requirieran para sí mismos, debían conformarse con la negativa afable del dibujante y admirarlas desde lejos.  A veces, incluso,  se acercaban únicamente al estudio con el afán de contemplarlas: la codicia les rompía la mirada. Ellas se dejaban apetecer, inmutables, conscientes de su belleza y encerradas en los álbumes  a la espera de ser elegidas. 


La felicidad en un taza de café

Pero pasó el tiempo y esto no sucedió.  

Una mañana, el  diseñador les anunció que ya no había espacio en aquel local para ellas y que, con todo el dolor del alma, no tendrían más remedio que  buscar alojamiento en otro sitio. El desconcierto que produjo estas palabras las empalidecieron hasta borrar algunos de sus contornos. Malamente lograron enterarse de que el Mejor Escritor se estaba encaprichando de otras, menos conocidas, en el taller de al lado. En consecuencia, se anularon los pedidos y el destino de las imágenes privilegiadas, ya un poco más antiguas, se posó en  el limbo.  

Enfoque de La felicidad en un taza de café

Los escritores y editores menores ahora tampoco las querían. Muy vistas estaban. De tanto deseo, las miradas se habían saciado hasta hastiarse.  En estos momentos buscaban novedades, imágenes recientes. Y estas esperaban,  las más actuales, imperiosas por sentarse en el puesto de las primeras. En un principio no atosigaron, pero con las semanas, a medida que aumentaba el valor de su juventud y encanto, se volvieron insidiosas en las protestas. Al despertarse el día, con mucho ruido de colores, comenzaban a oírse las quejas de las más jóvenes. El diseñador se tapaba las orejas pero los gimoteos penetraron  hasta lo más hondo de sus tímpanos. Él sabía que la vida es como una noria, en la que a veces estás arriba, otras abajo, y por último afuera, si nos echan o nos vamos, porque se ha agotado nuestro tiempo de disfrute y hay nuevos deseando montarse.

El mundo contenido en el libro

Las desdichadas hubieron de abandonar aquel recinto una tarde gris y seca de enero; una tarde en la que ya era de absoluta necesidad que lloviese para limpiar el aire y brillaran  más lozanas las superficies de las cosas. Pero no caía ni una gota y  aumentaron sus tristezas; con la lluvia no solo se vivificaba la atmósfera sino la creación literaria era mayor.  Las gentes salían menos a las calles y las terrazas; les daban por inventarse la vida y narrarla. También  la lectura se intensificaba por el recogimiento hogareño; de este modo, habría más demanda de ilustraciones y ellas podrían ser, entonces,  adosadas a las obras y encontrar un acomodo permanente. 

Enfoque de El mundo contenido en el libro

En ese mes en el que se deslizaban las tardes en completa atonía  y sequedad, se vieron en la calle, no debajo de un puente, en su ciudad no los había, pero sí en los aparcamientos de los hipermercados, esperando a que algún alma caritativa se apiadara, las recogiese y fueran encajadas  en una narración. 

Pasaban muchas personas por allí, las contemplaban con escepticismo pero nadie se ofreció a hospedarlas; argumentaban que sus escritos no requerían de ningún dibujo en el que ya se apreciaba la decrepitud. Ante estas palabras y otra semejantes ellas se ensombrecían un poco,  no obstante, luchaban para que no se les notara colocándose bajo luces favorecedoras. 


Imágenes en busca de autor


No tuvieron que pasar muchas jornadas hasta que el ilustrador de los carteles del híper se apiadó de ellas. Era mayor y estimaba lo viejo. Reconoció que se estaban  volviendo borrosas, les faltaba lustre y, lo peor, ya no parecían únicas: abundaban por esa época portadas de revistas con similares diseños. Aun así conservaban cierta originalidad que las convertían en especiales. Por eso quiso recogerlas del suelo en donde andaban tiradas.  Sabía que si les daba un poco de color, un rojo más intenso por aquí, en esta esquina, o subía la tonalidad del azul en aquella otra, quizá pudiera colgarlas en  las oficinas principales del jefe.  


Imágenes al acecho de un libro


Nuestras amigas intentaron recuperar la prestancia al notar que, por fin, alguien las valoraba pese a que no estaban de rabiosa actualidad. Quizá esa fuera la oportunidad para encontrar  un alojamiento duradero.

Pero tampoco pudo ser. Si  hubiesen mirado el cielo y reparado en las nubes negras, casi azabaches, que formaban una gran sonrisa burlona, y hubieran podido comunicarse con los humanos,  le habrían  suplicado al dibujante que se diera prisa en recogerlas. 


Vanidad de escritor en las redes


Sin embargo, las imágenes no hablan, ustedes ya lo saben, ni que estuviéramos locos, como estarán enterados igualmente de que suelen ir vestidas de papel y que éste, cuando se moja, se deshace en jirones. Si la lluvia es virulenta como la de ese día, en pocos segundos y sin posibilidad de salvación, se convierten en restos empapados, inservibles, en láminas llorando agua de lluvia tintada que se  arrastra hacia los sumideros, vencidas y expulsadas de la noria sin remisión. 

Pero ya vendrían más a ocupar su sitio. Sin duda.


Enamoramiento


Texto B (alternativa): " Imágenes en busca de texto"

No voy a escribir un relato como excusa para publicar estas imágenes que he hecho. No tienen nada que ilustrar, por ahora, pues falta la narrativa que debe acompañarlas, pero me han gustado las composiciones  que realicé. He combinado una nube aislada, un libro abierto o una bandada de pájaros con otros dibujos (por ejemplo, una taza de café o un paraguas del WhatsApp); les he modificado la forma y el color, los amplié o los reduje; apliqué máscaras o superpuse capas y siempre motivada por un concepto. Es trabajo de ordenador o tableta exclusivamente. No tiene mucho valor, pero no sé por qué me agrada. Será porque es mío y una no es muy objetiva  con sus cosas. Si bien de mis relatos  la primera idea que se me viene a la cabeza cuando los acabo es que son una porquería, me temo que de estas imágenes, cómo nunca pensé que pudiera hacer nada similar,  me siento hasta orgullosa. Y tengo que aprovechar este orgullo para que me impulse el subidón, pues mañana o pasado ya las bajaré del pedestal y diré: "Otra porquería más, engreída, ¿qué te crees?".

Me encantaría saber dibujar mejor. De pequeña lo hacía continuamente y, como no disponía de muchos medios, jugaba a inventarme muñecas en una libreta mientras recreaba una historia. De ese modo, las horas huían solas, sin que me diera cuenta de que me habían dejado en una silla cualquiera, a mi bola, al igual que cuando me pongo ahora  a realizar estas ilustraciones que buscan su texto. Pero lo dejé por otros intereses y lo que no se practica se queda solo en potencialidad. No vale.

Pensaba acoplar algunas de estos dibujos a reseñas o relatos. Pero creo que no. Se van a quedar así. Solas para mi orgullo y deleite. Y serán únicamente para mí, pues las visitas a este relato escasearán a medida que pasen los días, aunque yo siga corrigiéndolo. Hasta veinte  revisiones hago de un relato. Por eso nunca podría escribir una novela, porque a mi sepelio, o lo que sea que me haga el que me sobreviva, no podré llevarme el ordenador ni el móvil. 


Lluvia en la ciudad




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14 comentarios:

  1. Que maravilla!!! yo quisiera un poquitín aprender de ti. Son preciosas!!!

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    1. Gracias, Mari, aunque yo también estoy aprendiendo. Y entusiasmada. Un beso.

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  2. Ana Linares Luis15/1/16 13:15

    Magnífico relato,original,me entusiasma. Yo adopto ahora mismo todas esas imágenes, me parecen preciosas, me encantan. Felicidades,

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    1. Ya sabes, adóptalas, pero no las abandones cuando sean viejas y más feas. Paremos la noria. Un abrazo.

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  3. Tu prosa tiene la exquisitez insuperable de la caligrafía oriental.

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    1. Me encantaría saber comentar de esa manera tan sintética y no perderme en las palabras, como me suele suceder. Insuperable en elogio esa breve frase. Besos, Gengis Kant.

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  4. Leído. Precioso todo. Las imágenes y el texto. Delicadeza y pulcritud. Sentimientos de soledad y abandono es lo que me trasmite. Felicidades de nuevo amiga!!!

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    1. Gracias Candi, por estas palabras escritas y por las que me dijiste de viva voz. Mi autoestima literaria es frágil y necesito a cada poco ánimos para continuar. Siempre dudo de si esto vale la pena y de si tengo algún talento. Eres un sol.

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  5. Permíteme, Ángeles, que comience por el cuento, ya sabes... A mí no me parece una porquería, por el contrario me parece original, tierno, sensitivo, e incluso, creo entrever varias historias en una, o varias protagonistas, encarnadas en imágenes. Ya sé que esa no tiene por qué haber sido tu intención, pero eso es lo bueno de escribir y que te lean, que se establece un diálogo, porque tú escribes algo y el que lee, lee ese algo desde su propia óptica de lector y de vida. Así que te agradezco este delicado regalo.
    Paso a las imágenes. Ya sabes que me reconozco una completa negada para estas cosas y que si algo envidio es a la gente con dotes en estas lides. Me gustan tus mezclas, tu noria de ruidosos colores que, al tiempo, tornan suaves, creo que son la onomatopeya perfecta de tu cuento, ¿o es al revés? Un abrazo de colores.

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    1. Nunca sé si son porquerías o no. Siempre`busco que pasen el filtro de mi primer lector, mi marido, y confío en que no me deje hacer el ridículo si no valen nada. Pero siempre dudo. Hay varias historias, la principal, cómo en la vejez apartan a la personas, sobre todo a las mujeres que en su momento fueron bellas y deseadas; cómo buscamos siempre lo nuevo y esto se convierte en lo más valioso; incluso, hasta cómo las esposas viejas son sustituidas por las mas jóvenes.. Trata, en fin, de la fugacidad de las cosas y las personas. Un abrazo

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  6. Creo que puedes sentirte muuuuuuy orgullosa de tu trabajo, sea en forma de relato o de diseño gráfico. Lo haces lo mejor que sabes, poniendo interés, dedicación y cariño, ¿acaso se le puede dar más a lo creado? :)) Además no estoy de acuerdo contigo en que nada de lo que he visto sea una porquería, todo lo contrario. ¡¡Tu trabajo resulta creativo y orginal!!

    Venga, va, un poquito más de confianza en tí misma, que te la mereces :)

    Un saludo, Ángeles!!

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    1. Muchas gracias, Julia, tus frases animan. No siempre decaigo, pero a veces dudo de lo que hago. La próxima vez que me dé el bajón, releeré estas palabras. Muchas gracias por venir hasta aquí, y comentarme. Un saludo.

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  7. Me ha gustado mucho el relato y las imágenes son muy originales. Sigue así.

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    1. Muchas gracias, intentaré seguir así o mejorar. Me agrada que comentes.

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