Not seeing a Scroll to Top Button? Go to our FAQ page for more info. Qué ignorita más bonita. Relatos, fotografía y filosofía.: Un ramo de flores sensual: relato al estilo de los cuentos de hadas

17 de marzo de 2016

Un ramo de flores sensual: relato al estilo de los cuentos de hadas



Cuentan las viejas leyendas, aquellas que se susurran a escondidas para que no las oigan las niñas de familias respetables (ni las censuren los mandamases que vigilan el orden de las costumbres), que había una vez una linda princesa muy dubitativa y cinco pretendientes que deseaban su pálida mano y su mullido trono.

La bella sometía a los aspirantes a pruebas innumerables, pues no tenía la menor idea de por cuál decidirse. Ella distribuía su pasión, física y espiritual,  entre esos jóvenes con suma alegría. Cada noche se desplazaba sigilosa a disfrutar del cariño de cada uno de sus mancebos. Pero estos no soportaban más la situación. Los celos, y cierta consideración de que las  auténticas  "buenas" costumbres no deberían de estar del lado de  la generosidad amorosa de la princesa, llevaron a que uno de ellos se chivara al máximo sacerdote de la ciudad, quien, ni corto ni perezoso, se lo comunicó al rey.

Este montó en cólera al saberse cuestionado por el clérigo, y quién sabe si por más gente que no se atrevía a dar la cara. Le advirtió a la hija que ni una semana más podría pasar sin escoger a algunos de  aquellos muchachos. Pertenecían a decentes y acaudaladas familias y ella, con su actitud, ¡casquivana! (así se expresó el rey ante el asombro de los cortesanos, a  quienes el comportamiento de la princesa les parecía el habitual entre las jóvenes casaderas), estaba poniendo en entredicho su reinado. En siete días debía elegir a  uno de ellos. Ante ese ultimátum, la muchacha se reunió con sus secretarios, y tras meditar entre todos, concienzudamente, qué podría hacerse para motivar su elección, se redactó un bando que fue publicado de inmediato.

A diferencia de otros cuentos, ninguno de los novios habría de vencer a dragones que despidieran fuego por sus fauces, ni traerle una perla del décimo mar, ni, por supuesto, saltar montañas con la cabeza en ristre del ogro feroz. Únicamente debían ofrendarle el ramo de flores más "sensual".

—¿Sensual?— Se interrogaron los aspirantes atónitos.

—¿Qué tiene que ver un ramo de flores con la sensualidad?— Le preguntó el padre extrañado a su hija. Esta se encogió de hombros y el soberano consintió la última extravagancia de la nena.

Los pretendientes se volvieron locos, rebuscando entre todas las floristerías para pillar el dichoso ramo erótico. A ver qué sería eso.

Cuando se los presentaron, frondosos y de ricos colores, ella se quedó mirándolos y admirándolos durante varios días con sus eternas noches (los ramitos se encuentran debajo de este texto). Pero, oh no, era imposible decidirse por alguno. ¡Le encantaban todos!, y aunque no sabía si eran sensuales, tal y como se lo explicó a su papá en cinco idiomas, tantos como pretendientes tenía, el hombre no la comprendió.

El rey, desesperado, ya no sabía qué hacer con aquella hija suya. Consultó el problema a los ministros y a sus asesores pero estos callaban, mirándolo. No se les ocurría ninguna solución y la que se les venía a la cabeza no podían manifestarla. Así pasó varias semanas hasta que,  presionado por el clamor del pueblo, cuya moral a causa de  este suceso había dado un giro de 180 grados, volviendo del revés los mandamientos de las buenas costumbres, tomó una drástica solución.

De este modo, la más linda joven del reino se vio obligada a coger sus cosas, embalar sus ropas y objetos queridos, para confinarse en el campanario de una de las iglesias cercanas.

Desde entonces cambió la moral del país: no solo comenzó a estar mal visto que las princesas (y todas las mujeres) tuvieran  amores simultáneos sino que compartiesen su pasión, física y espiritual, entre varios, aunque no fueran novios; en cambio, para ellos y para el conjunto de los hombres, el suceso se tornó a su favor. A partir de ahí comenzó a aceptarse la promiscuidad viril: “Les da experiencia y los varones son tan fogosos que no pueden sofocar sus instintos", diría el pueblo de boca en boca, como un principio elemental de la conducta masculina, y para fundamentar la nueva repartición de pasiones, físicas y espirituales.

Como las cosas ya estaban en su sitio, de acuerdo al orden mundial, el reino pudo formar parte de la Organización de Países de Moral Intachable, la OPMI, y la princesa transcurrió el resto de sus días de campanario en campanario, y a donde acudían, en las noches de luna menguante y a hurtadillas, los apuestos exnovios para consolarla con absoluta magnanimidad.




30 comentarios:

  1. Precioso relato y maravillosos ramos. Entiendo a la princesa. Yo tampoco sabría con cual quedarme.Te superas con cada nueva imagen.Un beso.

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    1. Muchas gracias, guapa. No sé si se detecta bien la crítica velada. Un beso.

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  2. Discurso feminista en clave de fábula. Muy bien, Ángeles. El arte no tiene porqué ir exento de contenido social. Un beso grande.

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    1. No, no deben ir separados, casi me atrevería a decir que ojalá fuera una exigencia para muchos escritores. Entretener y hacer pensar, si se consiguen ambas cosas, es una tarea muy loable. Un abrazo.

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  3. Guauuuu Qué maravilla! !! El relato es sencillamente magnífico, con una explicación muy lúcida sobre el comportamiento humano con respecto a los quereres!!! Los ramos preciosos. Felicidades por tan buena obra de arte

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    1. Muchas gracias, mi preciosa. Me alegro de que te parezca bueno. Si te soy sincera,cuando lo acabé, me sentí sastisfecha. No me dio mucho trabajo, a diferencia de otros. Y no tuve que corregirlo mucho. Son de esos que salen casi redondos.

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  4. Bellas imágenes y lindo cuento con crítica social implícita, muy apropiada en estos y otros tiempos, Ángeles. Conviene de vez en cuando poner los puntos sobre las íes. Felicidades.

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    1. Me salió la crítica casi sin proponérmela. Será que me gusta transmitirla también a partir de un relato. Parece que es más leve, llega y se lee más. Y los distintos criterios para valorar la decencia femenina y masculina es algo que me quema mucho. Un abrazo, querida compañera de blog.

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  5. Miguel Zoraquiain17/3/16 19:22

    Ángeles, precioso cuento, y nada menos que de princesas.Con mucha ironía ( humor diría yo !!OPMI!!)y con una carga de crítica muy acusada.
    La metáfora de los ramos de flores, daría para poder estar hablando un día entero.
    Como siempre que te leo, veo que esta vez no ha podido ser el final feliz. ,!! Una lastima ¡¡

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    1. Uf, Miguel, es que los finales felices no se hicieron para mí. No por que sea una amargada sino por no creérmelos. Y los que acaban bien, lo suelen hacer en tablas. Muchísimas gracias por leerme.

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  6. Lindo cuento, muy propio de una época feliz y ya periclitada en que la vida se vivía con la alocada alegría de la juventud... Besos.

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    1. Es un cuento del revés, al principio, con la moral vigente virada. Luego todo sigue su orden normal. Besos.

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  7. Juan Fuentes17/3/16 21:32

    Interesante, has creado un nuevo mito sobre el origen de la promiscuidad masculina. No sé si conoces el mito griego sobre este asunto. Al parecer, Zeus siempre después del coito interrogaba a Hera sobre si había disfrutado mucho, si disfrutaba más que él, etc., su mujer respondía siempre que disfrutaba lo mismo que él (ni más, ni menos), pero era mentira: ella le había contado a alguien, en secreto, (no recuerdo ahora a quién, la ninfa Eco, o el adivino Tiresias, no sé...) que en realidad ella gozaba siete veces más que su marido. Zeus se entera de esto, siente engañado por Hera y decide, en adelante, serle infiel a mansalva, para compensar. De ahí surge el Zeus promiscuo, que se transforma en lo que haga falta ( cisne, lluvia de oro,etc...) para cepillarse a cualquier incauta doncella que se le ponga por delante.

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    1. Ese mito no lo conocía. Realmente la única explicación que tengo sobre los distintos criterios para explicar la valoración moral desigual para hombres y mujeres creo que la leí una vez de Engels en El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado y también en un libro de un hermano de este, si la memoria no me falla. (He estado buscando ahora ese libro para ponerte el título y no lo encuentro). Aludían ambos a razones económicas: el padre debía estar seguro de que solo alimentaban a sus verdaderos hijos para que no se dilapidaran sus recursos obtenidos con esfuerzo. De ahí surgirían los valores morales, como medio eficaz para que no solo controlen ellos,sino todos, las vecinas y ellas sobre sí mismas, que es lo más importante. La idea mitológica que apuntas es interesante, la promiscuidad masculina como compensación de la intensidad femenina en cada encuentro sexual. Quién sabe, aunque creo que el motor de todo, hasta de la moral, es la economía, pero como leyenda me agrada.

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  8. Ángeles, me encantó. Hubiera seguido leyendo diez páginas más.
    Los ramos son tan sensuales y bonitos, que entiendo perfectamente a la princesa, pudiendo disfrutar de 5 por qué elegir 1.
    Esa moralidad para unas muy diferente a la de otros.
    Un beso.

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    1. Jaja, menos mal que me entiendes, Ana. Cuando el parque está lleno de flores preciosas, y cada una con su propio valor es difícil decidirse. Un beso, guapa, y gracias por comentar.

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  9. Juan Vicente Ayllón Ramos17/3/16 21:50

    Muy original....un cuento de princesas...con trasfondo social ....que viene como anillo al dedo en estos tiempos....y el ramo...guapísimo...

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    1. Muchas gracias, Juan Vicente, es cierto que viene como anillo al dedo. Un beso.

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  10. María José Bernabé Chico de Guzmân17/3/16 21:52

    Me encanta el trasfondo del relato, es muy bueno. Buenas noches Ángeles.

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    1. Muchas gracias, María José. Es un tema que me trae de cabeza desde hace tiempo. Buenas noches.

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  11. Ay, nena! En muchos sentidos seguimos confinadas en ese campanario (aunque bajamos cuando nos da la gana para follar con cualquiera). Yo no sé si la moral tendrá o no un origen económico, lo que sí sé es que la nuestra es heredera de la religión. Nosotros, que somos tan laicos...

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    1. ¿Y no estará la religión supeditada a la economía, incluso la nuestra? Tienes razón, seguimos confinadas en campanarios en muchos aspectos. Muchísimas gracias, guapísima, ya estamos en completa hermandad al visitar mi casita. Espero que te guste mi trato para que vuelvas. Un beso.

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  12. Anne Vermeulen17/3/16 22:12

    Escribes de maravilla..he estado de principio al fin con una sonrisa de oreja de oreja.

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    1. Muchas gracias,Anne; tu comentario, como te dije por messenger, anima mucho. Soy un mar de dudas y la confianza va por picos, a veces arriba y otras en el subsuelo. Un abrazo.

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  13. La princesa no era tonta, pero siempre hay un chivato que la caga.
    Tengo un amigo (muy bueno el hombre)que tiene una hija de 19 años y le jode mucho hablar de estos temas, el piensa que a las muchachas del pueblo les gustan las pasiones físicas y espirituales y a su hija......, no.
    Le jode menos cuando el muchacho (16) sale a callejear.
    Que enraizada está todavía esta falsa moral, y que enraizada esta todavía la frase: "lo normal es"
    Falta mucho, ojalá cuando abunde la educación y la cultura cambie la forma y manera de pensar de muchos hombres que se encierran solos en sus campanarios mientras sus hijas, sus primas y sus hermanas salen a buscar flores en primavera

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    1. Cierto, José Miguel, siempre hay un chivato o chivata que como vea amenazado su poder o perciba que algo le impide acceder a él delata o se queja. A veces son justas estas quejas, otras no. Lo que me cuentas de tu hija es muy habitual. Y lamentablemente no hemos avanzado, mis alumnos ( y ellas también) llaman guarra a la mujer que se comporta igual que el seductor más éxitoso. Él es un "puto amo", así lo expresan, y ella una " mujer puta". Si hay progreso es lento. Muchísimas gracias por tu comentario, José Miguel. Un abrazo.

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  14. Victoria Sanz del Olmo18/3/16 9:35

    Precioso cuento y lleno de humor.Bonitas imágenes.

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    1. Me alegro mucho, Victoria, de que te agraden ambas cosas. Todos los comentarios son muy bien recibidos. Un beso.

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  15. Me ha encantado esta versión del porqué de la monogamia femenina. A fin y al cabo todo se reduce a que los hombres manejan a su antojo y si a alguna mujer se le ocurre salirse de la norma no sólo la castigan a ella sino que las "leyes" ya quedan establecidas para todo el género.
    Real como la vida misma. La Historia se ha escrito así siempre.
    Precioso cuento fabulado, aunque yo no descarto que todo comenzara así realmente.
    Un abrazo.

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    1. Hola, Kirke, y a mí me encantó que pincharas en el enlace y leyeras uno de los relatos que puse. Fue una manera un poco fantástica de establecer el desigual tratamiento que se le da a la sexualidad de hombres y mujeres. No sé cómo se produciría; hay quien apunta a razones económicas, a las pocas ganas de alimentar bocas ajenas. Ni idea, pero me entretuvo escribir este cuentito. Un beso, mi niña.

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