Not seeing a Scroll to Top Button? Go to our FAQ page for more info. Qué ignorita más bonita. Relatos, fotografía y filosofía.: Anne Tyler y sus obras: Ejercicios respiratorios y Cuando éramos mayores

5 de junio de 2016

Anne Tyler y sus obras: Ejercicios respiratorios y Cuando éramos mayores

Esta entrada trata sobre Anne Tyler y su obra. La información la ha sacado de dos entrevistas que concedió hace unos pocos años y que he intentado transcribir a mi modo. También haré unas breves reseñas sobre dos novelas de reciente lectura: Cuando éramos mayores y Ejercicios respiratorios.

Apuntes biográficos

Foto enmarcada de Anne Tyler
Fotografía original del Sunday Times
Supongo que a todos nos pasará, que miramos cierto rostro y por él ya nos cae bien la persona. Sé que esto es un engaño, que nuestro cerebro está configurado para que determinadas caras (de barbillas y narices pequeñas y ojos grandes, por ejemplo) nos despierten sentimientos positivos. Como también sé, mal que nos pese, que la belleza juega un punto a favor. Un psicópata blanco de rostro aniñado es más fácil que salga declarado inocente en un juicio que otro moreno de cara angulosa. Como tampoco me creo que los ojos sean el espejo de ningún alma (no hay nada más pernicioso que el tópico que se repite a tontas y a locas: uno lo inventó y la manada lo siguió). Sin embargo, sí pienso que el resentimiento, las inquinas o el daño padecido pueden cincelar la expresión hacia la dureza o, por el contrario, la seguridad y el reconocimiento del valor propio hacia otra más diáfana. Y a esta mujer le veo franqueza. Evidentemente, no la conozco y quizá me equivoque. Su pelo entre canoso y rubio, su amplia sonrisa, su gesto abierto me despiertan simpatía. Los entrevistadores comienzan su descripción diciendo de ella que es alta, delgada y elegante, receptiva y amable.

Algunos otros detalles que me incitan a contemplarla con agrado es que rechaza todo el boato y adornos que rodean al escritor de éxito. No es muy amiga de conceder entrevistas, ni de ofrecer esas tareas tan americanas, que, como todo lo malo se pega, me imagino que aquí también se llevarán, las de realizar lecturas públicas (me parece horroroso, a no ser que seas un actor de cuentacuentos), ni tampoco ha dado clases de escritura creativa ni se la ve en los saraos literarios. Demuestra que su actitud no es la de la apariencia ni va por el mundo creyéndose una estrella rutilante de las letras. Como ella, creo que el trabajo de la literatura es igual a cualquier otro; esa es la razón por la que rechaza darse importancia: “Me parece que hay cosas que están fuera de lugar. ¿Por qué a alguien que ha escrito un libro le invitan a dar un discurso? No hay relación entre estas dos cosas. O ¿le piden que imparta una clase? Yo, no sabría cómo”. De todos modos, por lo menos alguna vez ha intentado hacer cada una de esas actividades: ofrecer una charla, presentar un libro, dar una clase, conceder una entrevista, incluso hacer de entrevistadora (a su admirada escritora, Eudora Welty) y configurar unas antologías de escritores sureños.

Esta modestia y renuncia a las alharacas no debería poner en duda su enorme talento para reflejar la vida cotidiana, con todas sus esquinas, sin acritud pero sin blandenguería, de la familia de clase media, aquí y allí, en Baltimore (EE.UU), lugar de residencia de la autora y en donde se desarrollan las tramas de sus obras. No en balde, demostrando así su magnífica labor literaria, tiene en su haber más de 20 novelas, le han concedido el Premio Pulitzer, el National Book Adward y es miembro de la Academia de las Letras Americana. Aun así, no me extraña que algún crítico, envidioso y receloso de ese talento, diga que es una simple artesana de las letras. Esto yo no lo he leído aplicado a esta mujer; en cambio, sí a otras que arman sus historias complejas, en apariencia de modo muy sencillo, como si fuera la misma tarea que hornear un pastel de chocolate. Lo dicen con retintín, de un modo despectivo; sin embargo, en esa misma simplicidad aparente creo que reside la auténtica genialidad de la escritura que muchos críticos desprecian (la necedad tiene grandes voceros).

Normalmente, en casi todas las entrevistas suelen preguntarle al escritor cómo desarrolla su proceso creativo. Detrás de esa pregunta debe haber una gran admiración por la persona y su tarea, como si esta se cociera en un mágico caldero y solo estuviera esa labor reservada a seres especiales. Por mucho que los escritores repitan que gente talentosa hay a patadas, en la misma proporción que sin la tenacidad necesaria para hacer de eso un trabajo constante, contra fracasos y éxitos, hay quien no se lo cree. Es preferible mitificarlos y darles el aura de genios. Bien, este es otro caso que contradice el ideal de genialidad (la de aquellos que escriben, sacudidos por las musas, un libro en dos días con sus noches respectivas a golpes de inspiración). Anne Tyler afronta la escritura igual que si fuera a la oficina. Trabaja todos los días laborales por la mañana, hasta más o menos la una, después de dar un paseo. Escribe a mano, y luego pasa la novela a ordenador. Más tarde se graba leyendo para repasar incorrecciones. Opina que es un trabajo al que hay que acudir todos los días, aunque no sean estos los más idóneos para los hados literarios. En la configuración de sus historias recurre a una caja donde conserva tarjetas en las que ha anotado las ideas que se le van ocurriendo; por ejemplo, tras interrogarse por la vida de una pareja que ha visto recientemente y cuyos componentes no le pegan nada. Luego, rebusca en la caja, saca las tarjetas y planifica cómo unirlas. Así pues, su tarea es “una cuestión de disciplina, absolutamente. Yo trabajo muy duro para llegar a tener esas ideas que dan forma a un libro. Al principio es un proceso muy mecánico, no inspirador. Después sí aparece la inspiración, pero, por decirlo de algún modo, cada día me levanto sin humor para la inspiración”.

He de dejar claro que aunque para Anne Tyler es un trabajo diario y constante la escritura, en el sentido de que "debe sentarse a trabajar", no creo que lo viva como rutinario, o sacrificado. Creo que más bien le sucede lo contrario. Para ella es una necesidad de la que disfruta muchísimo. De hecho, el entrevistador le comenta que Philip Roth dijo que se retiraba, y que había escrito en su ordenador algo similar a “no más lucha” y la escritora responde que quizá él no se lo pasaba tan bien. En algún otro momento deja caer que ella no piensa dejarlo por ahora, porque necesita escribir y es su vida. Hemos de saber que el hecho de que ejecute su creatividad desde la constancia no le resta imaginación. La comparo conmigo, (perdonen la osadía porque literariamente no hay ninguna similitud qué hacer), en el sentido de que remoloneo y remoloneo para sentarme a escribir (me falta esa tenacidad, por eso es una de las cualidades que más admiro) pero, cuando me obligo en plan disciplinada, entonces viene la presunta "inspiración" y me sale un relato.  

Vuelvo al objeto de nuestro interés para decirles que no suele enseñarle a nadie lo que escribe; antes de que muriera su marido, en 1997, el novelista iraní Taghi Mohammad Modarres, él era su mejor lector. Luego lo fueron, o lo son, sus dos hijas de quienes afirma que también son buenas en esa tarea. No suele entretenerse en las críticas que recibe del público, tanto los halagos como el rechazo la importunan demasiado y la llevan a cuestionarse su trabajo, y no lo desea. (Esto es una buena idea, la de no darle demasiado valor a las críticas).

En la actualidad tiene 75 años (nació en 1941) e imagino que sigue en activo. Su última novela se publicó en España en el 2013 y ya estaba otra en camino. Transcurrió su infancia, es la mayor de cuatro hermanos varones, en una comunidad cuáquera de Carolina del Norte, no obstante, no se considera religiosa, pero goza de la necesaria receptividad, esa actitud de que me siento callada y dejo que la historia llegue cuando quiera".

Nació en Minnesota, en la familia de un químico pacifista y un ama de casa. A los 19 acabó sus estudios, una licenciatura en Artes por la Universidad de Duke, y en la Universidad de Columbia la obtuvo luego por lengua y literatura rusa. Dice que la estudió por provocación, imagínense en EE.UU y a finales de los cincuenta o principios de los sesenta, recién acaecida la lamentable caza de brujas, y porque le gustaba Chéjov y Tolstói (relee de vez en cuando Anna Karenina). Desde 1967 vive en Baltimore, donde ambienta la mayoría de sus novelas: “Es un lugar muy crucial (...). Siempre fue industrial con puerto, la crema de la sociedad vivía separada del resto, en otra parte. Yo llegué en 1967 y tenía una hija. Estaba tan aislada, algo que siempre pasa cuando tienes hijos pequeños. Era una ciudad muy difícil de penetrar. Vivía en un barrio antiguo con señoras mayores de clase alta. Un día que estaba amargada pensé que aquello era como una máquina del tiempo, era como 1890, un lugar con reglas y guantes blancos. De ahí surgió la primera novela que escribí situada aquí”, recuerda.


Obra literaria: Cuando éramos mayores y Ejercicios respiratorios


Son muchas sus novelas buenas, la semana pasada acabé Cuando éramos mayores y ayer Ejercicios respiratorios. Ambas estupendas. Sus biografías señalan como importantes, aparte de las que describiré aquí, las siguientes: La brújula de Noé, El hilo azul, Si llega a amanecer, Propios y extraños, Reunión en el restaurante nostalgia.

Yo voy a destacar estas:

Por Ejercicios respiratorios obtuvo el Premio Pulitzer y trata la crónica de un matrimonio, Maggie e Ira, de mediana edad, a lo largo de un día. Por la mañana emprenden un viaje para acudir a un funeral del marido de una amiga. De allí son expulsados por cierto suceso (no lo digo para no desvelar nada); luego visitan a la exmujer de su hijo con la intención de ver a la nieta o, incluso, llevársela con ellos. Además, la protagonista desea que vuelvan a reconciliarse. Mientras, retrata el discurrir del día para ambos, a través de episodios pasados de esa vida en común: cuando se conocieron, el matrimonio de su hijo y la relación con su nuera, cierto enamoramiento platónico de Maggie por un anciano que cuidaba en la residencia en la que trabaja,... La novela trata sobre la vida cotidiana que se estira lentamente reflejando sentimientos, contrariedades, apegos, desconfianza o rencores en la historia de un matrimonio que lleva tiempo. Está en tercera persona, pero la narradora en capítulos alternos se aproxima más a cada uno de los miembros de la pareja, dándole voz a sus respectivas impresiones.

En la novela Cuando éramos mayores, Rebecca se encuentra un día inquieta, después de una excursión familiar, en la que se da cuenta de que su vida está estancada. Su marido murió hace lustros, y ella se encarga de su suegro, a punto de cumplir cien años, y de llevar adelante una tremenda casa dedicada a celebrar eventos familiares. Es el centro tanto de sus hijastras como de su propia hija; sin embargo, nadie parece advertirlo o agradecérselo. Incluso un día proyectan un vídeo familiar que refleja la vida familiar desde hace décadas y ella repara en que, ni siquiera, aparece en los títulos de créditos, a diferencia del resto de los familiares (esta escena se produce casi al final de la novela). Antes intenta darle un giro a su existencia y vuelve a interesarse por los estudios que abandonó e, incluso, llama a un antiguo novio de juventud, con quien intenta retomar ese amor pretérito.

Ambas escritas con sobriedad, centrada en hechos, prosa detallada y exquisita, a través de la cual te vas metiendo en la novela, pues la técnica es muy visual, como si fuera una película de ambiente, costumbrista. Ella, Anne Tyler, es una maestra del género cotidiano, sin aspavientos, grandilocuencias o sentimientos tramposos. Me pareció sincera en ese reflejo real de la vida tal y como es; auténtica su escritura, y necesaria de leer para quien desee dedicarse a la literatura.

Hay otros libros que leí hace tiempo, por lo que ya no los recuerdo bien. El matrimonio amateur trata sobre una pareja que se ha casado llena de ilusiones, después de que él regrese herido durante la Segunda Guerra Mundial (por un compañero). El matrimonio se instala en la rutina y poco a poco se va viendo que no tienen nada en común, no obstante, siguen unidos años tras año. Una pareja como muchas, que continúan y continúan, dado que no saben hacer lo contrario.

El turista accidental fue llevada al cine por Lawrence Kasdan y tuvo como protagonistas a William Hurt, Geena Davis, Kathleen Turner y Bill Pullman. La releeré porque la he olvidado. Las sinopsis de la película y del libro nos informan que trata de un aburrido escritor de guías de viaje para hombres de negocios que se sumerge en una crisis de tristeza, tras la muerte de su hijo, lo que lleva a la ruptura de su matrimonio. Conoce, entonces, a una alegre adiestradora de perros que le llevará a recuperar las ganas de vivir. Por este libro obtuvo el National Book Critics Circle en 1985 y fue finalista del Premio Pulitzer en 1986.

El tránsito de Morgan describe a un hombre solitario, Morgan Gower, lleno de deseos de redención, que trabaja en una ferretería del norte de Baltimore y tiene siete hijas y una buena esposa. Entrando en la mediana edad, repara en que su vida familiar es aburrida, y cada vez más. Es entonces cuando se encuentra con una pareja de recién casados y la vida de los tres se ven mezcladas. No la he leído, pero por lo que se advierte trata también de familias e insatisfacción soterrada.

Para finalizar, destaco de nuevo que Anne Tyler pretende narrar la vida genuina de la clase media, la que se desliza con calma, llena de pequeñas frustraciones, de deseos incumplidos, ocultos, que conviven con las esperanzas, las alegrías y las satisfacciones que, al día siguiente, nos abandonan lentamente para reiniciarse el ciclo de sentimientos encontrados, los de la existencia diaria, los normales.

Absolutamente recomendable.


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30 comentarios:

  1. Antes de nada quiero felicitarte por el retrato tan bonito que has hecho de una autora que apenas conozco (leí de ella "El turista accidental" hace muchos años). Nos la presentas muy atractiva (y no me estoy refiriendo a ese rostro amable) y muy cercana.
    El que sea una 'artesana de las letras' para mí le da un valor añadido. Creo que con disciplina y tesón es como realmente se consigue un buen trabajo. Fiarlo todo a la inspiración queda muy bonito y muy artístico pero la realidad es muy diferente.
    Gracias por mostrarnos a esta escritora. Yo, de momento, me pienso leer "Ejercicios respiratorios".
    Un beso grande.

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    1. Hola, Kirke, como admiro la tenacidad voluntaria para escribir, y tanto su cara como sus palabras me agradaron, pues quizá se me notó a la hora de exponer su biografía. No sé si es una artesana de las letras; yo creo que todos los novelistas deben de serlo, lo que ocurre que la mitomanía y algunos críticos lo aplican de manera despectiva a aquellas tareas que no son especialmente originales en cuanto a su técnica. Fue algo que pensé porque alguna vez lo vi escrito en referencia, sobre todo, a cineastas que filmaron buenas películas, pero no destacaron excesivamente por su ingenio en la realización.
      Muchas gracias por tu amable comentario, Kirke. Un beso.

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  2. Te agradezco esta reseña, Ángeles, por presentarme una autora que desconocía y creo puede gustarme. El esfuerzo de síntesis que has hecho en este post es más que notable, me han interesado mucho las cuestiones relativas al proceso de escritura. Comparto la idea de que es un trabajo minucioso, que tiene mucho de artesano. No veo ningún problema en repasar, pulir y revisar hasta obtener algo en condiciones, de ningún modo es menos artístico, al contrario. Pienso en los creadores que me inspiran y detrás hay un trabajo lento y metódico, nada de ocurrencias. En la preparación es cuando finalmente se genera y concentra la idea.
    No sé qué título anotar de los propuestos, quizá "El turista accidental", en cualquier caso miraré en la biblioteca a ver qué tienen.
    Un abrazo.

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    1. Coincido plenamente contigo, Gerardo, detrás de cada trabajo creativo hay un duro esfuerzo. Intenté hacer, como mencionas, una labor de síntesis porque considero que debo introducir algo propio para personalizar el post y que no sea una reproducción textual de las entrevistas. Creo que comenzar por "El turista accidental" es muy buena idea, y del "El tránsito de Morgan" se dice que es muy original. Un beso.

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  3. Hola, Ángeles. Me gusta mucho esta reseña y la semblanza particularmente bonita que has trazado de la autora, que se nos muestra, así, más entrañable, gracias a ti. Me resulta interesante para leer el primero que recomiendas. A ver si acabo con la tonga que tengo en casa. Me gustó también mucho eso de que no hace mucho caso a las críticas, porque le restan paz, bueno, no recuerdo si era 'paz' la palabra utilizada, al menos yo me quedé con su espíritu. Muchas gracias por tu recomendación. Un abrazo.

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    1. Bienvenida, Balbi. Sí, estás acertada en lo de la paz. Las críticas, tanto buenas como malas, la inquietan porque hace que se replantae demasiado su trabajo y prefiere ejecutarlo sin pensar en el lector ni sentirse presionada por ninguna expectativa. Creo que la entendemos. El primero que nombro es interesante, pero Cuando éramos mayores a mí me gusta más, aunque los dos están muy bien. Un abrazo, mi niña.

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  4. Lo que me gustó de esta mujer es la postura ante su estado de escritora famosa. Tiene mucha razón sobre eso de los discusos, dictar clases, etc. Gracias por la presentación.
    Saludos.

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    1. Yo no soy famosa pero no me gustaría nada dar charlas, presentar mi libro en una caseta, hacer lecturas públicas o conceder entrevistas. Las actividades de promoción las odiaría y pienso que tiene mucha suerte si puede saltárselas. Muchas gracias; Raúl, por acercarte a este blog. Saludos.

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  5. Ha sido un placer que nos prsentes a esta mujer. A mí, como a ti, me ha caído bien con sólo verle el rostro en una fotografía. Cierto que ayuda. Lo que sí me ha llamado la atención es que, entre sus tareas de escritora, se grabara leyendo para detectar posibles fallos.
    Sabiendo más de ella gracias a tu excelente reseña, contemplo la posibilidad de leer cualquiera de los dos los libros que has comentado.
    Un beso, Ángeles

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    1. Hola, Chelo, a mí también me llamó la atención eso que dices. Quizá sea buena idea. Yo lo qud hago es, después de acabar de escribir un relato, es leerlo en voz alta para detectar cacofonías o palabras repetidas que en silencio se me escapan. Supongo que es lo mismo que hace ella, pero creo que es más efectivo su medida. La probaré. Cualquiera de los libros que nombro vale la pena. Un beso, Chelo, y gracias por pasarte.

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  6. Que interesante reseña, no he leído nada de esta autora. Gracias por acercarme a esta escritora. Me he sentido identificada con su metodología de narrar, anotar ideas sueltas, primero escribir a mano y luego al ordenador y pulir la obra una vez terminada las veces que sean necesarias. Y ser una ARTESANA DE LAS LETRAS no creo que sea para desprestigiar, ese tipo de ninguneo, como bien mencionaste, no es más que envidia de talento.
    Un abrazo Ángeles,y nos estamos leyendo.

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    1. Coincido contigo, Valeriam, y con la autora, excepto en lo de escribir a mano. Yo anoto argumentos, y corrigo mil veces (bueno, eso es exagerado, pero un relato no se escapa de más diez relecturas) y aun así, después de publicado en el blog, detecto fallos y cuando lo vuelvo a leer al cabo de unos meses pillo algunos más. Lo de artesana de las letras se me ocurrió porque creo que he oído esa expresión de modo despectivo en alguna ocasión. Un abrazo, Valeriam, y encantada de que no sigamos leyendo.

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  7. Gracias por descubrirme a esta autora a la que conocía de nombre y poco más. Por todo lo que cuentas sé que va a pasar a ser una de mis autoras favoritas porque tiene todo lo que me interesa de la literatura americana. Ese narrar la vida normal con sus cosas buenas y malas, eso que tú ya sabes que me gusta tanto de esa literatura.
    Un beso.

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    1. Sí, Rosa, me imagino que podría gustarte. Tiene ese aire de escritura americana, sin falsas sensiblerías y real, muy real, que creo que nos gusta a las dos. Te recomiendo cualquiera de cuatro libros que nombré. Un beso, y muchísimas gracias por venirte hasta aquí.

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  8. Buenas tardes, Ángeles. Hermosísimo texto, y perdóname los superlativos, pero a veces, como ahora, son merecidos. He oído mucho hablar de ella y me suenan casi todos los títulos, pero no recuerdo haber leído nada suyo, aunque ví la película que citas. Tendré que darme una vuelta por la biblioteca pública. ¿Me recomiendas alguna obra en particular que te haya gustado especialmente?

    Me ha encantado tu párrafo final, ese de que dice: "Para finalizar, destaco de nuevo que Anne Tyler pretende narrar la vida genuina de la clase media, la que se desliza con calma, llena de pequeñas frustraciones, de deseos incumplidos, ocultos, que conviven con las esperanzas, las alegrías y las satisfacciones que, al día siguiente, nos abandonan lentamente para reiniciarse el ciclo de sentimientos encontrados, los de la existencia diaria, los normales", quizá porque es la vida de casi todos nosotros; al menos la mía.

    Te confieso que me da mucha envidia (sana) cuando veo textos tan bien escritos y ensamblados como los tuyos, desde el sentimiento. Los míos me parecen fríos, áridos y asépticos. No digo científicos, porque no soy tan gilipollas como para considerarlos como tales ni tan cínico como para intentar que lo parezcan... Y eso que para mí, escribir, es casi una tarea tan dura y sacrificada y rutinaria como para tu admirada Anne Tyler.

    Un beso. Y muchas gracias de nuevo.

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    1. Hola, Carlos, a ver si puedo comentarte casa cosa. Primero, agradecerte que me leas y si, encima, te gusta, miel sobre hojuelas, como afirma el dicho. Yo no creo que tus textos sean fríos o asépticos, a mí me agradan y me conectan de nuevo con literaturas o autores a lo que nunca debe olvidar. Por otro lado, las cuestiones políticas que planteas allí me resultan interesantes. Es un blog muy completo pues abarcas diversos temas y publicas una entrada diaria, a veces más. Es un ritmo elogiable y yo sería incapaz.
      Quizá di la impresión de que la literatura de Anne Tyler era rutinaria, sacrificada y dura, pero sí fue así es que no lo transmití bien (ya lo he aclarado en la entrada para no dar una falsa impresión de la autora). Para ella es un disfrute y es una tarea de la que no piensa jubilarse, aunque tenga edad para ello. Yo creo que lo que ocurre es que pensamos que los escritores o artistas son más impulsivos y menos metódicos que la gente en general. Tenemos esa idea por mucho que leamos que es un trabajo constante y disciplinado también.
      Comparto lo que dices de la vida, me da que para muchos es como un río en calma con algunas piraguas que un día pasan sobresaltándolo.
      Muchas gracias por comentarme. Un beso, Carlos.

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    2. Por cierto, que se me pasó lo de recomendarte. "Cuando éramos mayores" me gustó especialmente, aunque creo que podría ser válida cualquiera de las que nombro.

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  9. No diría que tu entrada es una reseña, sino más bien un placentero y didáctico paseo por la vida de esta autora. Salvo por la película, no conozco más historia suya que "El turista accidental", pero después de leerte me queda claro que me estoy perdiendo a una gran novelista.

    Me gustan muchos tipos de historias, pero esas de gente "normal" que vive de modo tan cercano a lo que me es conocido y familiar, siempre me enganchan. Sentimientos, recuerdos, superación, aprendizajes, emociones, triunfos cotidianos... todo eso siempre despierta mi interés. Por eso sé que me gustarán sus libros y hago firme propósito de leerlos.

    Gracias por este lujo de post, Ángeles. He disfrutado muchísimo leyéndote :))

    ¡Un abrazo y feliz tarde!

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    1. No, no es una reseña (o mi intención es que no lo fuera, de hecho, el análisis que realizo es muy superficial). Forma parte de la nueva sección del blog dedicada a escritoras, pero aproveché que acababa de leer dos libros para detenerme más en ellos y no dejar mi apartado de reseñas vacío. Me aburre mucho hacer una reseña, pero me da cosa dejarlas a estas alturas de la película. Describiré por encima los libros que leo, pero soy consciente de que no son reseñas rigurosas. Coincido en tus intereses en temáticas, y ojalá la leas porque es buena. Un beso, Julia.

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  10. Buenos días Ángeles, no conocía para nada a esta escritora, pero antes de leer lo que tú muy bien nos vas diciendo de ella, me fijé en su cara, y vi una persona sencilla y atractiva. Lo que me ha gustado de ella, es que escribe, pero no hace mucho caso a las criticas y comentarios, porque me imagino que ya lo hace por placer y por dar a los demás lo que ella lleva dentro. Espero que nos vayas dando un poquito de los libros que tú has leído de ella. Te lo agradeceré. un fuerte abrazo!!!

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    1. Hola, Mary, me alegro de darte a conocer a alguien nuevo. Como a ti, también me parece sencilla y atractiva, pese a su edad y su cara con arrugas. Coincido en que lo debe de hacer por placer, o por trabajo, para el caso da igual, porque aunque lo haga por trabajo si no le produce un gran sufrimiento, y si en el fondo disfruta, y encima se lo reconocen públicamente, tiene mucha suerte; de ese modo puede dedicarse a esas tareas sin la necesidad de leer críticas incómodas. Muchísimas gracias por venir a mi blog. Siempre eres bienvenida.

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  11. Como vi que es verdad que no te había hecho comentario en este blog,te digo que me gusta mucho la semblanza que haces de la autora,me emociona,y además prometo que me leeré alguna de sus obras,así que vete preparandomela.En serio me despertó mucha curiosidad e interés, si la tienes en papel te la pediré prestada..Muy buena reseña,Un besito.😉

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    1. Te agradezco muchísimo que tu comentario me lo hagas en el blog. Aquí se queda, pero en las redes lo tragan las novedades y no tienen buscadores o indíce (como hay aquí) para ver lo que no es tan novedoso. De acuerdo, tengo algunas novelas que puedo dejarte y me alegra que te haya interesado. Un fuerte abrazo, mi preciosa.

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  12. En primer lugar Felicidades!!! por este artículo bibliográfico de la escritora. En segundo lugar gracias por esas magníficas reseñas de sus obras. Las añadiré a mis lecturas del verano!!!

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  13. Perdón!!! Quise decir biográfico!!!

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    1. Hola, Candi, tampoco lo dijiste del todo mal, pues es biográfico y, del algún modo, también bibliográfico porque enumero sus obras más importantes. Muchísimas gracias por venirte por aquí y siempre tus comentarios son bien recibido. Un fuerte abrazo.

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  14. Me ha gustado conocer a esta escritora para mí desconocida, a pesar de que sí he visto que no leído el turista accidental.
    Me gusta especialmente los aspectos que has acercado de ella como persona, que destaque por su sencillez, por el trabajo cotidiano, por desmitificar ese aura de la que algunos escritores se rodean.
    Me la apunto y los dos libros que has leído porque creo que me puede gustar.
    Un saludo

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    1. Me alegro de que te guste conocerla y de que te hayan agradado los aspectos que nombro. Me encantaría poder hacer lo mismo con cada escritora de la que vaya a escribir, y poder reflejar algún lado humano. Espero encontrar la información suficiente. Muchas gracias, Conxita, por pasarte por aquí a comentar. Un beso.

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  15. Hola,Ángeles.Tienes mucha razón que nos fijamos mucho en las caras para
    que nos caiga bien o mal una persona,no te cuento si encima tiene que ser a
    través de las redes
    Sobre la reseña, me paro en la parte central, y me surge una sonrisa. Es cuando
    nos cuentas el metodo de trabajo de la escritora, y de paso,de una manera que a mi me ha
    gustado mucho, no explicas el tuyo.Cosa que los que te leemos tambien nos importa saber.
    Por lo que cuentas, siempre me maravilla el poder de imaginación de los escritores.Y esta
    mujer es superlativa en eso.
    De lo que nos recomiendas, me quedo con " Cuando éramos mayores " no se decirte porqué.
    Tu final de la reseña, ha sido estupenda.Y sobre todo gracias por darnos a conocer a esta escritora.
    Acabo diciéndote,que al buscar alguna referencia de Anne Tyler, puse Anne Tiller,y me salio
    una escritora danesa, muy interesante.Merece la pena perder un poco de tiempo en ella.Tiene un libro cuyo título es " Nada " prohibido en algunas partes de Europa, aunque parezca mentira.

    Un abrazo.
    Miguel Zoraquiain

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    1. Me encanta, Miguel, que vengas a comentarme. Aparte de que no parece que lo hagas por cumplir, me resulta fructífero porque me cuentas qué estás leyendo (en este caso lo que encontraste) y me resulta muy interesante, como los que me nombraste la otra vez de Lucia Berlin, "Manual para mujeres de la limpieza" y el Angelika Schrobsdorff, "Tú no eres como otras madres". El que un libro sea prohibido en estos tiempos me resulta estimulante, en principio. Otra mujer a tener en cuenta, Anne Tiller. La voy a buscar luego. ¿Ves?, gano con tus comentarios.
      Lo que nombras de mi método... Soy obsesiva, pero vaga, y me pongo con las fotos antes de sentarme. Se me ocurren argumentos casi cada día, los apunto para que no se me olviden, pero me voy a trabajar en las fotos. En fin...
      Muchísimas gracias, Miguel, y ya sabes, encantadísima. Un beso.

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